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Los cancheros del Kempes aseguran que para Argentina-Paraguay "el campo tiene que estar perfecto"

Los hermanos Antonio y Ramón Quinteros son los encargados de dejar como un “billar” el césped del mundialista. Secretos de un trabajo fundamental.

04 de septiembre de 2012 a las 12:42 p. m.
Los cancheros del Kempes aseguran que para Argentina-Paraguay "el campo tiene que estar perfecto"
Hay equipo. Los Quinteros llevan varios años trabajando en el césped del mundialista cordobés. (Foto: Pedro Castillo)

Los hermanos Antonio y Ramón Quinteros son los responsables del suelo del Estadio Kempes. Oriundos del norte de Córdoba, ambos llevan más de 30 años como cancheros en el mundialista.

Como el centenar de empleados que por estos días trabaja a ritmo febril, los Quinteros también lo hacen porque saben que para el viernes la cancha debe ser un "billar".

Días atrás hubo quejas de dirigentes por el estado en que quedaron algunos sectores del piso tras el encuentro que animaron Belgrano y Newell’s. Entre ellas, se lo acusó al arquero de la Lepra, Nahuel Guzmán, de “destrozar” el piso con las marcas que suelen hacer los arqueros para ubicarse en el área.

"Tratamos de que siempre esté perfecto. Pero esta vez, como hay jugadores de todos lados, no puede fallar", afirmaron a dúo los Quinteros.

Subidos al tractor o ajustando la dirección de los regadores, junto a un nutrido equipo de trabajo, los cancheros del Kempes saben que el del viernes no será un partido más. "Siempre son especiales este tipo de partidos. Y más si viene la selección con el mejor jugador del mundo", contó Antonio, quien trabaja en el estadio desde 1977.

“El campo de juego tiene que estar perfecto”, agregó Ramón, quien además colabora en el mantenimiento del césped del Gigante de Alberdi.

Para Argentina-Paraguay hubo varias exigencias de AFA. Una de ellos es que la altura del pasto no supere los 18 milímetros. Por eso, desde ayer lo cortarán todos los días. También les solicitaron que, como suele verse en las canchas europeas, se riegue la cancha 30 minutos antes del inicio del juego.

No hubo pedidos descabellados para los Quinteros. Al menos, ninguno como aquel del “Checho” Batista cuando era técnico de Talleres, en septiembre de 2002. Por aquella época, “el Checho” solicitó que le achicaran el ancho de la cancha un metro y medio de cada lado.

Batista, que nueve años más tarde volvería al Kempes como DT de la selección, quería que la cancha tuviera 65 metros de ancho en lugar de los 68 que tiene. “Al parecer sus jugadores no estaban bien físicamente”, contó entre risas Antonio.