Los arqueros deben ser ubicados
Un repaso sobre lo que dejó el fin de semana para los arqueros. El costado humorístico del fútbol también está en Mundo D. Por Luis Heredia.
Saber dónde uno está parado puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso en todos los órdenes de la vida, y el fútbol no es la excepción. Lo que le ocurrió a Roberto Abbondanzieri contra Rosario Central es un claro ejemplo y el propio "Pato" admitió su fastidio porque los dos goles canallas le entraron por el poste que debía cubrir, el comúnmente denominado "palo del arquero".Según el "Manual del Portero Eficiente", escrito por Sir Stanley Golkiper, en 1895, en los tiros libres directos el arquero debe armar la barrera cubriendo unos de los postes y ubicarse sobre la línea de cal en un punto que debe determinarse a través del sistema de coordenadas cartesiano. Una vez cumplidos estos aspectos, el paso siguiente es rezar con mucho fervor para que la pelota no pase por sobre los jugadores formados y se dirija diabólicamente hasta el ángulo más lejano. Maestro. Las enseñanzas de Sir Golkiper son muy respetadas por los arqueros, ya que se trata de una auténtica leyenda entre los palos. Sus hazañas son transmitidas entre los guardametas de generación en generación, especialmente la que cuenta que fue el primer ser humano en atajar un penal. Lo hizo en noviembre de 1891, dos meses después de que los penales fueran inventados, y más allá del dato estadístico constituyó una hazaña, ya que los arcos en ese momento medían 14 metros de ancho por tres metros de alto. El jugador que pateó, un irlandés de apellido Keegan, emigró después del partido a los Estados Unidos e inició una nueva vida con otra identidad.Pero volviendo a la realidad del fútbol argentino, en el partido contra Central, Abbondanzieri venía golpeado por el gol de Gallardo que pasó sobre la barrera y se le coló en su palo más distante. Dispuesto a evitar de nuevo este inconveniente, en Arroyito "el Pato" se alejó prudentemente de su poste, pero Jesús Méndez le pateó sobre este palo y la pelota volvió entrar. Más allá del debate nacional que estalló luego de estos goles, que esta vez le tocaron a Abbondanzieri, no se debe perder de vista la cuestión de fondo, que no es otra que la ubicación de los arqueros en los tiros libres. Se mantienen vigentes las enseñanzas de Sir Golkiper o deben aggiornarse a los tiempos que corren y sobre todo a la imprevisibilidad y a los humores cambiantes, cada vez más manifiestos, de los pateadores de tiros libres.Consejos. En los últimos tiempos se ha escuchado una serie de sugerencias técnicas para proteger o ayudar a los arqueros en estas jugadas. Una de ellas recomienda que los equipos cuenten con no menos de media docena de jugadores de 2.05 metros de altura, para formar barreras infranqueables para los pateadores. Según los impulsores de esta idea denominada "el Muro de Jericó", estadísticamente sólo un tiro libre en 7,3 millones podría atravesar semejante vallado.
Otros en cambio sostienen que como es muy difícil llenar un equipo de "lungos", que además no serían muy aptos para el resto del juego, lo ideal sería que los arqueros superaran los 2.20 metros de altura de forma tal que pudieran observar por sobre la barrera los movimientos del pateador. "Sería como espiar a la vecina de al lado por arriba de la medianera", graficó uno de los mentores de esta iniciativa.Otros. También están los que sostienen la denominada "teoría del Mangrullo", consistente en colocar cerca del arquero dos jugadores propios, uno de ellos parado sobre los hombros de otro más fornido, para que informen al guardameta sobre la trayectoria del balón apenas ejecutado el tiro libre. Pero para evitar utilizar dos jugadores en esta tarea, lo que les valió algunas críticas de los técnicos, sus impulsores recomiendan ahora la colocación de uno sobre el travesaño para cumpla con la misma tarea, aún con los riesgos que implica de recibir un pelotazo y caer estrepitosamente.
No faltan aquellos que se inclinan por una salida ecológica consistente en disponer de arañas pollito amaestradas que el arquero llevaría disimuladamente en un bolsito que colocaría estratégicamente junto a un poste. Las arañas deben estar entrenadas para salir del bolso cuando el arquero se los ordene a través de un silbido, trepar por los palos y tejer fuertes telarañas en los ángulos segundos antes de un tiro libre, con el objetivo de que retengan las pelotas que pretendan ingresar por esos odiosos lugares. Una vez más, el fútbol demuestra que es un sistema en constante evolución.

