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Lo de Messi es culpa del fisco

El problema del rosarino es que es un gran "gambeteador". Y no puede con su genio...

14 de abril de 2016 a las 12:13 p. m.
Lo de Messi es culpa del fisco

La puja de Messi con el Ministerio de Hacienda de España está en plena escalada y, como si fuera poco, cada vez hay más carteles en las tribunas (colocados por los ortibas de siempre) que solicitan que "la Pulga" pague sus impuestos, una movida que parece que desconcentró al crack afectando su rendimiento, y que tiene su origen en supuestas gambetas al fisco ibérico propias de un jugador que desde su más tierna infancia desarrolló y fue entrenado en el difícil arte de esquivar rivales.

El gran gambeteador. "\'Lío\' esquiva todo lo que se le pone adelante, un defensor, un volante de marca, un conito, un impuesto, una mesa de luz, un bache, un poste, etcétera", grafican fuentes cercanas a sus abogados, dando a entender que la estrategia defensiva de Messi pasa por demostrar que hay una conducta adquirida generada por la profesión del infractor.

Una suerte de deformación profesional del rosarino que se desempeña como mejor jugador de fútbol del mundo.

"Es una conducta similar a la del bombero que apaga las hornallas de la cocina arrojándoles baldes de arena (generando auténticos enchastres) o el colectivero que pone cara de traste y trata mal a su esposa e hijos cuando suben al auto de la familia", explican los abogados de los Messi.

Pero nada parece torcer las implacables disposiciones del juez y el fiscal que investigan la causa (con pedidos de prisión incluidos), situación está que ya está perturbando el ánimo de Messi, circunstancia que no puede ser permitida bajo ningún concepto ni por Barcelona ni por la selección argentina. Urge entonces la aplicación de una nueva estrategia para hacer recular a estos funcionarios judiciales que la van de duros.

La cuestión pasaría por un fuerte contragolpe que los dejaría pedaleando en el aire: ya que la Justicia española se puso tan en estricta con la cosa impositiva, actitud compartida por algunos hinchas antibarcelonistas, corresponde entonces reclamar con la misma intransigencia que la Corona española pague las regalías mineras que debe por las toneladas de oro y la plata de América que fueron extraídas (o confiscadas o cambiadas por espejos, lupas o llaveros) y llevadas en galeones hasta la península.

Cálculos aproximados consideran que sólo del Cerro Rico de Potosí habrían partido hacia la Corona nada menos que 50 mil millones de dólares actuales (a Messi le están reclamando unos miserables 4 millones de euros), que fueron utilizados en la construcción de palacios y monumentos, en campañas militares y en bestiales comilonas reales de austrias y borbones.

Correspondería entonces a España no sólo pagar las regalías atrasadas (con unos cuantos siglos de intereses), sino también ponerse al día con la seguridad social y la caja de jubilaciones de Bolivia, por los aportes jubilatorios y de obra social adeudados de los cientos de miles de indígenas que trabajaron durante centurias en Potosí como mano de obra esclava.

Conclusión: si nos vamos a poner estrictos con las cuestiones fiscales, que la cosa sea igual para todos, para Messi y para la monarquía.

En otras palabras, el acuerdo sería que Messi pague al fisco español lo que aparentemente evadió y que la corten con el tema; que España abone los impuestos por las importaciones de metal americano por el período fiscal que va de 1492 a 1810 inclusive; y que los simpatizantes la terminen con las banderitas buchonas en las tribunas.

El récord. El problema es que toda esta movida logró sacar a Messi de foco y ahora no hay forma de que meta el dichoso gol 500 (el famoso y anhelado "cinquecento"). Comenzaron a pasar los partidos y "la Pulga" se quedó en el 499, generando una lógica ansiedad en el mundo del fútbol y en especial del Barcelona, que ayer se quedó fuera de la Champions.

A tal punto llegó la preocupación por el bloqueo goleador del mejor jugador del mundo que desde Barcelona se solicitó eliminar el gol 500 en el récord de Messi y pasar directamente al 501.

"Hay determinadas metas que parecen embrujadas y que pueden llegar a convertirse en obstáculos insalvables, como el caso de aquel plusmarquista sueco que tenía el récord mundial de ingesta de bananas en tres minutos (46 bananas), y jamás pudo superar ese número fatídico, pese a que lo intentó 35 veces. En su último intento debió ser socorrido porque le quedó el plátano 47 clavado en la traquea (fue homologado porque el 60 por ciento del fruto estaba fuera de la traquea)", explicó el reconocido periodista de récords José Lamarca.

Después de todo no hay que ponerse tan estrictos con los goles de los cracks, mucho menos después de que a Pelé le contabilizaron hasta los que hizo con el equipo de la colimba.