Lleva más de 60 años siguiendo a Racing y así vivió este ascenso
Rubén Quaranta, un hincha de la Academia de toda la vida, estuvo hoy agradeciéndole a los futbolistas este gran ascenso. Su historia.
Rubén Osvaldo Quaranta es un hincha de Racing que piso por primera vez el Miguel Sancho en 1949, cuando su papá Luis Leandro lo llevó a ver un clásico con Talleres que el albiceleste ganó 2 a 1 y cuando las tribunas aún eran todas de madera. Este sábado, volvió a estar en el estadio como hace varias décadas lo viene haciendo, pero fue para ser parte de los festejos por el recibimiento al plantel que regresó de Salta con el ascenso al Federal A después de ganarle a Central Norte por penales.
“Soy socio de toda la vida. La verdad es que ni me acuerdo cuando me hice”, dice entre sonrisas “el Gringo”, quien hoy va a la cancha acompañado de su hija Erica, de su yerno Pablo y sus nietos Lautaro, Oriana, Lucas y hasta de su bisnieto Benjamin.
"La verdad es que lloré de alegría… me dio un poco de vergüenza, pero bueno loco, el hincha de Racing es así, sufrido. No hay nada que hacerle, todos sabemos que cuando sos hincha de la Academia tenés que sufrir", agrega.
Alguna vez se deleitó con el Racing del 80, ese que puso de rodillas a los poderosos y que supo hacer crecer la historia del club de Nueva Italia, pero hoy su felicidad se la dieron estos muchachos conducidos técnicamente por “Pancho” Silva.

“Estuve todo el día nervioso, la verdad es que no daba más. Sufrí con el partido y festeje el ascenso porque sabía que se nos tenía que dar este año. Siempre cuando estamos rumbo a la cancha le decía a Pablo (su yerno) que era esta oportunidad, que no teníamos que dejarla pasar y se dio al fin”, continúa.
Lloró y se emocionó con los penales que "Cali" Rodríguez atajó y sueña como todo el pueblo albiceleste con volver a ver a su querida Academia en la cúspide del fútbol y hoy disfruta el primer paso dado: "Todo esto es muy fuerte".
Quaranta lleva más de 60 años siguiendo a Racing y la ceremonia de ir todos los fines de semana se repite. Alguna vez fue de la mano de su padre, otras tantas junto a sus amigos de toda la vida, hoy lo hace acompañando a sus nietos y siempre la pasión será la misma de toda la vida.