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Líos toda la tarde en Nueva Italia

Las barras. En “la Fiel” hubo piñas y el encuentro se paró por cinco minutos. Al final, hinchas académicos agredieron a Sacripanti y a Seri.

14 de febrero de 2011 a las 08:36 a. m.
Hugo García
Líos toda la tarde en Nueva Italia

El operativo de seguridad no fue del todo feliz y no sólo por la responsabilidad de quienes son los encargados de llevarlo a cabo, sino también de varios de sus protagonistas. Talleres perdió en la cancha, pero la barra brava decidió que también debía hacerlo en la tribuna. Varios de sus capos, con Carlos Pacheco a la cabeza, la emprendieron contra integrantes de una minoría. Se observó como uno que portaba el buzo de Crivelli le daba a otro con uno de Atenas. "Era porque estaban robando en la tribuna", fue el descargo de la barra albiazul, cuyo cabecilla, Darío Cáceres, estaría de vacaciones en Brasil. "Hay sectores que quieren acceder al poder. Acá el año pasado se fueron al Mundial y hay entradas, teléfonos y guita que se maneja", dijo una fuente policial.

La huida de los que más "cobraron" hacia las plateas calmó todo un poco, aunque el juego estuvo detenido cinco minutos. Pero los líos se reanudaron al final. Después de que la barra cantara contra los jugadores (ya en la semana visitaron al plantel y al DT y les dijeron que "se podría todo si perdían"), en la retirada pasó de todo.

Hubo gente que quiso destruir alambrados y en la avenida Las Malvinas hubo enfrentamientos con la Policía. Con detonaciones de ambos bandos. Los hinchas de Racing, por su parte, invadieron el campo de juego para llevarse de trofeo "algo" de la indumentaria de los jugadores y también agredieron a Sacripanti y a Seri, con golpes de puño, lo que motivó la intervención de colegas académicos y de policías.

En tanto que un sector de la barra académica llegó a zonas de plateas para agredir a los dirigentes del Fondo de Inversión de Talleres. ¿Cómo llegaron allí?¿Más de los hinchas? Ambas barras se cruzaron antes del juego y el inicio se retrasó porque varios "pibes" se colgaron del alambrado y no se bajaban. Sucedió en ambas parcialidades. Fue una jornada en la que no hubo derecho de admisión para ninguna barra.

Los protagonistas se golpearon bastante, hubo bravuconadas entre ellos (sobre todo contra Artura), lo que enervó a la gente y, a poco del final, varios jugadores de Talleres recriminaron duramente al juez.

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