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Leonel Vangioni y un tremendo “zapatazo”

Debut oficial y gol. Leonel Vangioni abrió un partido muy cerrado con un remate espectacular. Esta vez, fue River el que se hizo fuerte en la adversidad.

11 de febrero de 2013 a las 10:18 a. m.
Leonel Vangioni y un tremendo “zapatazo”
Vangioni la clavó desde afuera del área (LVI/Sergio Cejas).

El vuelo estéril de Juan Carlos Olave le dio más espectacularidad, pero el disparo de Leonel Jesús Vangioni (25 años, de Villa Constitución, Santa Fe) se convirtió en golazo por mérito propio.

Tuvo potencia y dirección, virtudes que, en la mayoría de los casos, son difíciles de conjugar; mucho más cuando, entre el pateador y el arco, la distancia es de 27 metros.

Y esa fue la llave del partido que River le terminó ganado 2-1 a Belgrano. Se jugaban 22 minutos del segundo tiempo de un partido chato, en el que River había manejado mejor la pelota, pero que, hasta allí, sólo tenía una jugada neta de gol: el cabezazo en el travesaño de César Pereyra.

Las de la banda ya jugaban con 10 por la expulsión de Leonardo Ponzio, que ingenuamente respondió con un puntapié a una agresión previa del "Picante". Hasta que apareció el ex Newell's para tomar un despeje corto y clavarla junto al palo, a la izquierda de Olave.

¿Fue un tiro en un millón? El propio Vangioni admitió que no está muy acostumbrado a marcar. "Me quedó y le pegué al arco. Si digo que le apunté ahí, miento; se sinceró el volante, quien tuvo que esperar ¡127 partidos! para volver a hacer un gol. Al último se lo había convertido a Boca, en la Bombonera, en el 1-1 del Apertura 2009, con la camiseta "leprosa".

El primero de Leonel con la camiseta del Millonario fue el octavo que marcó en una trayectoria de 162 partidos en Primera División. El acierto –no el único que tuvo la visita, pero sí el fundamental– marca el momento de un River que cambió el aire con la llegada de Ramón Díaz. El riojano llama permanentemente al éxito con una postura triunfalista que irradia de lo personal a lo grupal.

“Es un fenómeno ‘el Chino’ Luna. Lo metí e hizo un gol”, dijo el DT, con el triunfo consumado, adjudicándose el mérito por el ingreso del delantero cordobés, ex Tigre, que estiró las diferencias.

Una espina

Está de más pormenorizar sobre lo que Belgrano significa para River. No hace falta. Las tribunas se encargaron de explicitarlo. “Vos sos de la B”, cantaron los Piratas una y otra vez.

Y la recepción, en el otro extremo del estadio, era la de un látigo que ulceraba la herida. Hasta tuvo que aparecer Guillermo Farré, el mismo del gol en el Monumental, para ponerle suspenso al resultado, cuando el partido se moría.

También por esa historia, que River haya comenzado ganando en Córdoba es un augurio excelente para sus planes de recuperar el protagonismo histórico.

Y, aunque está claro que no lo redime del descenso ante el mismo rival, al menos se sacó “la mufa” de encima. Esta vez fue River el que se hizo fuerte en la adversidad.

Su buen verano tuvo continuidad en el inicio del torneo. Belgrano jugó a lo que sabe; pero, cuando tuvo uno de más, se le quemaron los papeles. El fútbol de Primera está de regreso.