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Las razones del final del invicto de Belgrano

Por qué perdió 2-0 con Aldosivi en Mar del Plata. Los dos goles de Chávez acabaron con el invicto del Pirata. 

25 de septiembre de 2018 a las 08:30 a. m.
Las razones del final del invicto de Belgrano

La parte más complicada de entender en la derrota de Belgrano en Mar del Plata ante Aldosivi 2 a 0, es a qué quiere jugar y a qué puede jugar el Pirata. Porque, de a ratos, parece que busca ser un equipo parado para la contra y después se muestra como un cúmulo de voluntades que hacen lo que pueden y como pueden.

El Pirata tuvo un buen primer tiempo, cuando intentó presionar a su rival arriba y lo llevó a cometer errores en la salida. Pero dejó pasar de largo su mejor momento. Y, cuando tuvo las chances de marcar, no lo consiguió por eso de la impericia del juego o la falta de calidad en los que deben ejecutar una jugada neta de gol.

En esa primera parte, Suárez se lo "devoró" de movida y un tiro libre de Brunetta fue controlado por Pocrnjic. La sensación fue de que estuvo más cerca de lo que en realidad había estado.

Después, tuvo las fallas habituales: Lértora la entrega siempre o casi siempre mal, Rodríguez no está cumpliendo con la parte del trabajo que le toca y la salida por las bandas le es tremendamente costosa: porque Luna y Quiroga hacen lo que pueden, pero si Brunetta y Rodríguez no ayudan, se les complica en serio.

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Y si a todo esto se le suma que Suárez entra poco en juego y casi no le llega el balón, todo está definitivamente bastante mal en general y complicado por demás.

En el segundo tiempo, el panorama empeoró. Bernardi no se atrevió o no imaginó variantes para torcer el rumbo hasta que el partido estaba perdido en el marcador y en el juego.

Belgrano jamás se atrevió a empujar a su adversario a “ponerle el pecho” a un partido que era importante y que lo jugó mal desde demasiados aspectos. Y que además lo terminó perdiendo bien, porque el que quiso ganar fue Aldosivi. Con lo poquito que tiene, le alcanzó para imponerse y quedarse con los tres puntos.

La “B” sabe que el promedio es una carga pesada, pero jugando así lo será más aún en el futuro inmediato, porque el patrón de juego no aparece. La rebeldía dentro de la cancha está olvidada y encima se equivoca en zonas calientes del campo, como para que todo vaya cuesta arriba definitivamente.

Demoró demasiado el entrenador en buscar algo para que cambiara el destino de un partido, posiblemente más conforme con el resultado que con lo que el equipo cumplió en cancha. Pero la demora la pagó en el cierre del juego.

Todos los partidos son importantes y todos valen muchísimo en el futuro de la institución, en la máxima categoría. Ya no hay juegos más o menos valiosos. Pero lo que debe haber en el Pirata es mejor y mayor nivel de juego, porque el rumbo está torcido y el camino es bastante sinuoso en el andar del Pirata.

Se fue Belgrano de Mar del Plata con las manos vacías. Por eso de equivocarse donde no se le permite a los equipos hacerlo y por aquello de que “jugar a algo”, es por ahora, una idea que no practica.