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La victoria de Instituto ante Sarmiento: un esperado desahogo

Calmó las aguas. Tras una semana difícil, Instituto venció a Sarmiento en un partido que tuvo varios condimentos en la previa y durante el juego.

08 de octubre de 2013 a las 08:36 a. m.
La victoria de Instituto ante Sarmiento: un esperado desahogo
Burzio, desde el piso, anotó el gol de la victoria de Instituto. (Foto: Ramiro Pereyra)

Las horas que viven los hinchas de Instituto son tan dramáticas como cambiantes.

La última semana, histórica por todo lo que sucedió, marcó a fondo a los gloriosos, que ayer pudieron disfrutar de un triunfo sobre la hora, producto de la garra que mostró el equipo.

El 2-1 frente a Sarmiento fue un festejo, pero sobre todo un desahogo que se reflejó en la imborrable sonrisa que tuvo al término del partido el flamante presidente Daniel Peralta.

Los últimos 10 días de Instituto afuera de la cancha fueron increíbles. Una marcha de hinchas que terminó con el anuncio de la renuncia del exmandamás Juan Carlos Barrera, pero que recién se confirmó el miércoles pasado.

Antes, había renunciado el técnico Frank Kudelka, quien seguía trabajando porque la directiva tenía otros asuntos por atender, como por ejemplo el paro de jugadores, que fue levantado recién el viernes.

"En lo personal, me sentí feliz porque no estaba jugando tanto y pude anotar un gol que le sirvió a todo el equipo", dijo Pablo Burzio.

Todas estas cuestiones generaron varios momentos de incertidumbre, que en muchas cabezas albirrojas todavía perduran, ya que en el futuro se necesitará mucho trabajo para sacar adelante a la institución. Y esto se reflejó ayer.

Porque si el equipo no ganaba jugando muy bien, con la actuación de ayer parecía más complicado el triunfo. Porque en las tribunas hubo algunos pocos que eligieron ser el centro de la atención parando el partido por cuatro minutos y luego haciendo disturbios que podrían haber hecho que el referí Ariel Suárez suspendiera el partido.

Sin embargo, el resto del estadio fue el que los tapó con sus cánticos.

La figura ayer fue Lucas Favalli. Pero también pusieron lo suyo Julio Chiarini, jugando un tiempo con molestias físicas.

Un bálsamo para la crisis

Fue una tarde rara. De esas que pueden terminar mal o que pueden finalizar con una fiesta. Como fue la de anoche. Y el símbolo de la arremetida final fue precisamente un pibe del club, de esos que la luchan siempre y que nunca bajan la cabeza. Un joven que, a pesar de que no le toque jugar, siempre suma. Siempre se lo ve feliz, siempre tira un chiste o una broma.

Por eso, el gol de Pablo Burzio, que lo festejaron todos los jugadores haciendo una montaña humana (tal como pasa en cada gol de este equipo), decoró el final de 10 días oscuros del club por los que nadie quiere volver a pasar, ni a imaginar.

“Fue un desahogo para todos. En lo personal, me sentí feliz porque no estaba jugando tanto y pude anotar un gol que le sirvió a todo el equipo. Venimos demostrando que somos un grupo unido y que vamos a dejar todo para pelear arriba”, dijo el delantero de Bulnes.

La figura ayer fue Lucas Favalli. Pero también pusieron lo suyo Julio Chiarini, jugando un tiempo con molestias físicas, y los marcadores centrales, dejando todo en cada pelota y tomando la lanza para levantar al equipo en los peores momentos. También "la Bruja" Vismara, que jugó al límite de la expulsión sin importarle que se venga el clásico contra Talleres y que por primera vez desde que está recibió un pequeño "Vismaaara, Vismaaara" de la tribuna.

O “Wanchope” Ábila, quien a pesar de haber perdido varias pelotas nunca se escondió.

En definitiva, el Albirrojo volvió a demostrar ayer que dentro de la cancha tiene un grupo de hombres que van a dejar todo por ganar en cada partido. No importa quién sea la figura, todos se solidarizan con la ilusión de un plantel. Ahora, por Alta Córdoba se espera que esa unión dentro del rectángulo de juego en pos del bien común se expanda hacia afuera.

No importa si Peralta, Mario Cavagliato o “Paco” Ruiz son los que más recursos pueden acercar. Son todos los socios los que deben trabajar y esforzarse para dejar atrás la crisis y ver a un Instituto glorioso.