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La vergüenza, cada vez más profunda

El fútbol argentino vive uno de los momentos más difíciles de su historia. Cómo saldrá, es la gran duda.

25 de mayo de 2015 a las 12:36 p. m.
La vergüenza, cada vez más profunda
Los hinchas de Belgrano fueron a Mendoza, a pesar de la prohibición. (Foto: La Voz del Interior)

El fútbol argentino vivió ayer un nuevo capítulo que confirma que atraviesa uno de los momentos más difíciles y tristes de su historia.

Terminó de la peor forma el fin de semana en el cual volvía la actividad que se había suspendido dos jueves atrás por la muerte de Emanuel Ortega, jugador de San Martín de Burzaco, que murió luego de 11 días de agonía tras haber impactado su cabeza con un muro pegado a uno de los laterales de la cancha. 

Fue otro día para llorar el que vivió este domingo nuestro fútbol, y a partir de él, toda nuestra sociedad. Cristian Gómez, un santafesino de 27 años que jugaba a la pelota en un equipo profesional (Atlético Paraná), murió en forma súbita en Corrientes.

Su corazón deportivo colapsó en medio de un partido de la Segunda División de una de las ligas más importantes del mundo. A partir de ahora habrá que dilucidar qué pasó con el rafaelino.

Sin tregua, un nuevo golpe se asestaba al mentón del ambiente en general, que todavía intenta recuperarse de lo sucedido con Ortega y de lo acontecido en el bochornoso Boca-River por la Copa Libertadores. 

Y mientras aún se debaten sin resultados las responsabilidades por el escándalo en la Bombonera (que entre otras consecuencias deter­minó que el Xeneize jugara ayer a puertas cerradas), la vergüenza se repitió en Mendoza, donde se dio un combo perfecto de la sinrazón.

Hubo unas mil personas “neutrales” que desafiaron la normativa de la AFA (“mérito” compartido entre la directiva de Godoy Cruz que les vendió entradas a hinchas de Belgrano y los simpatizantes que fueron al Malvinas Argentinas); los jugadores protagonizaron una gresca general al final del partido; y lo peor, camino al vestuario integrantes de la delegación cordobesa fueron agredidos por policías mendocinos.

El tobogán parece sin fin en un fútbol argentino cuya materia pendiente fue, es y seguirá siendo encontrar una solución en serio a todos estos males que lo tienen en jaque y profundizan una vergüenza eterna.