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La selección y el temor de no ir al Mundial de Rusia 2018

El empate frente a Venezuela dejó a Argentina inmersa en una crisis. La no clasificación sería una catástrofe deportiva y econónimica para el golpeado fútbol argentino. Y hasta tendría efectos políticos en un mes electoral.

07 de septiembre de 2017 a las 09:12 a. m.
Daniel Guiñazú
La selección y el temor de no ir al Mundial de Rusia 2018
Hombres clave: Claudio Tapia y Jorge Sampaoli. Todas las miradas apuntan sobre ellos. (AP)

Deprimidos por la flojísima actuación y por la primera silbatina al frente de la selección argentina, a Jorge Sampaoli y a su ayudante Sebastián Becaccece no les gustó el clima del vestuario argentino inmediatamente después del 1-1 ante Venezuela. Imaginaban rebeldía, gritos, reproches a viva voz y hasta algún insulto de los jugadores entre sí. Suponían un ambiente cargado de frustración y de bronca por el resultado y la tarea del equipo. Y nada de eso sucedió. Todo lo contrario.

El silencio y la quietud dominaron la escena tras el partido de anteayer. Nadie, ni siquiera los grandes referentes como Lionel Messi y Javier Mascherano, elevó el tono para dar una arenga vibrante o levantar mínimamente los ánimos caídos.

Nadie se juramentó dejar la piel en los partidos contra Perú y Ecuador con tal de llegar al Mundial de Rusia del año próximo. Sampaoli y Becaccece vieron un grupo indiferente, apático, sin reacción ni liderazgo. Entonces pidieron hablar aparte con Claudio "Chiqui" Tapia, el presidente de la AFA que, demudado, había bajado al camarín local del estadio Monumental para estar cerca del plantel albiceleste tras el duro golpe.Ahí nació la idea. Sampaoli le pidió a Tapia enfrentar a Perú el 5 de octubre en la Bombonera.

Se basó en la teoría de que el griterío del público cercano y la excepcional acústica del estadio de Boca podrían motivar a un equipo anímicamente golpeado y, en paralelo, intimidar a Perú, que como en 1969 (cuando empató 2-2 y dejó fuera a la Argentina del Mundial de México) vendrá a jugarse, en el mismo escenario, su clasificación a una Copa del Mundo luego de 35 años de ausencia.

Tapia aceptó la propuesta y, de inmediato, llamó a Daniel Angelici, el presidente xeneize y vice 1° de la AFA, quien puso a disposición toda la infraestructura de su club para albergar al partido.

El pedido oficial de cambio de escenario salió este miércoles con destino a Conmebol y Fifa y se espera que la decisión no pase del lunes. Toda la logística deportiva y comercial está dispuesta para volver a jugar en el Monumental. Hay un contrato firmado entre AFA y River y, la semana próxima, deben salir las entradas a la venta en los distintos portales de internet.

Evitar lo peorUna eliminación del Mundial de Rusia sería una hecatombe deportiva y económica para el vapuleado fútbol argentino y, en particular, para la AFA, cuyo principal activo y fuente de recursos es la selección. Y hasta podría tener efectos concretos en la política nacional. El último partido con Ecuador será el martes 10 de octubre, 12 días antes de las elecciones legislativas del domingo 22.

El miércoles, en la Casa Rosada, algunos funcionarios especulaban preocupados sobre cómo impactaría en el humor social de millones de argentinos, para los cuales el fútbol es la gran pasión de sus vidas, quedarse fuera de una Copa del Mundo tras 48 años.

Por eso, se aproximan días intensos. El fútbol argentino ha entrado en estado deliberativo y millones de miradas les apuntan al cuerpo técnico que encabeza Sampaoli y a la dirigencia que lideran Tapia y Angelici.

El margen de error se ha reducido a cero, la posibilidad de no estar el año próximo en Rusia está puesta sobre la mesa y, en este contexto, más de uno firmaría ya jugar el repechaje en noviembre con Nueva Zelanda.

Lo grave es que se ha perdido la confianza en un grupo de jugadores que, con Messi a la cabeza, deslumbra en el fútbol europeo, pero que se bloquea cada vez que se calza la gloriosa casaca celeste y blanca. Y que parece encerrado en sí mismo y sin respuestas futbolísticas y temperamentales.

En lo que va de esta tortuosa eliminatoria, Gerardo Martino, Edgardo Bauza y ahora Jorge Sampaoli no han logrado ejercer liderazgo real sobre ellos ni perforar su hermética intimidad.

Desencantado por algunos bajos rendimientos individuales de algunas de sus apuestas personales, como Mauro Icardi y Ever Banega, y ante la necesidad de sacudir la energía de un vestuario perdedor, Sampaoli evalúa por estas horas cambios en la nueva convocatoria, que realizará dentro de 10 días. El técnico santafesino pretende jugadores con personalidad y voz de mando suficientes como para soportar la tremenda presión que sufrirá la selección albiceleste en los partidos frente a Perú y Ecuador.

Sabe que se jugará no sólo los pasajes para ir a Rusia el año que viene, sino también su propia continuidad en el cargo. En un fútbol tan cruel y exitista como el argentino, es posible que no se le perdone a Sampaoli haber tenido cuatro partidos para clasificar al seleccionado al Mundial y haber fracasado en el intento.

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