La pelota deberá doblar en Quito
En la altura del Atahualpa, Argentina buscará el triunfo que lo acerque a Rusia 2018. Sólo una vez ganó allí.
La cita será en Quito y sus 2.850 metros que tanto incomodan a los equipos argentinos. Allí, donde alguna vez Daniel Passarella aseguró que “la pelota no dobla”, la selección de Jorge Sampaoli intentará conseguir una victoria que le asegure, al menos, un lugar en el repechaje ante Nueva Zelanda y entierre para siempre los fantasmas de una eliminación inimaginable.
Es la misma cancha donde el equipo que dirigía Marcelo Bielsa logró la única victoria argentina (15 de agosto de 2001), lo que le valió la clasificación más holgada de la historia (todavía restaban ¡cuatro fechas!), aunque tanta celeridad para sacar boleto se le hizo contagioso en el Mundial de Corea Japón, donde arribó más favorito que nunca y se marchó al cabo de tres partidos, en uno de los fracasos más estrepitosos de nuestra selección.
Ecuador, que justamente en esa eliminatoria camino al Mundial asiático logró su primera clasificación, mostró una considerable evolución a partir de entonces y tomó parte en tres de las últimas cuatro citas ecuménicas. Pero al encuentro del martes llegará ya sin chances, ante el rival al que venció 2-0 en cancha de River, durante la jornada inaugural de la fase preliminar a Rusia 2018.
Para el local, será la chance de cortar una racha de cinco derrotas al hilo (dos de local), de producirse, explotará en las portadas y portales de noticias de todo el mundo, en una repercusión superior a una clasificación ecuatoriana.
Es que, sin dudas, la eliminación de uno de los gigantes del fútbol mundial, siempre será noticia de letras grandes, y más si el caído en desgracia cuenta con el jugador de mayor prestigio del planeta. Desde que Johan Cruyff no vino al Mundial ‘78 por decisión personal (su familia había sufrido un atraco unos meses antes y el holandés no quiso ausentarse de su hogar durante un mes), todos los mundiales contaron con la megaestrella del momento. Una victoria ecuatoriana podría dejar a Rusia 2018 sin Lionel Messi.

Un rival con altura
En los anales de la historia del fútbol argentino, se cuenta que uno de los mejores seleccionados nacionales fue el que obtuvo el título del Campeonato Sudamericano de 1947, disputado en suelo ecuatoriano. Tiempos de Alfredo Di Stéfano, José Manuel Moreno, Norberto Méndez, René Pontoni y Félix Loustau, entre otros, para una campaña sensacional: seis triunfos y un empate, 28 goles a favor (cuatro de promedio por partido) y sólo cuatro en contra.
La consagración tuvo por escenario la ciudad de Guayaquil (sólo cuatro metros sobre el nivel del mar), un reducto mucho más accesible que Quito, donde Argentina afrontará el duelo decisivo del martes.
Allí la historia es diferente. El Estadio Olímpico Atahualpa, una especie de fortín para los ecuatorianos, recibió seis veces a los albicelestes, que sólo pudieron retirarse victoriosos en el citado 2-0 conseguido en 2001.
Los buenos resultados conseguidos en la altitud por los auriazules terminaron por mudarle la localía de su selección a la capital del país desde los ‘80. Y en Quito, el historial le favorece al local en sus enfrentamientos ante Argentina: tres triunfos contra uno.
Ganar en ese escenario hostil será el objetivo de los de Lionel Messi y compañía. Olvidarse de la altura, de los antecedentes y especialmente de los malos resultados que lo pusieron en esta situación límite, será el objetivo de una selección que intenta evitar la consumación de un papelón histórico.

