La fiesta inolvidable de Alumni ante Talleres
A puro festejo. Alumni le regaló a su ciudad un triunfo histórico frente a Talleres, ante una multitud que le tributó una cálida bienvenida al DT visitante, Héctor Arzubialde. Leonardo Abálsamo fue el actor principal de una noche de película.
No le pudo salir mejor la fiesta a Alumni. Recordando aquella vieja película que protagonizó Peter Sellers allá por los ´70 y que se llamó La fiesta inolvidable, la feligresía villamariense se dio anoche un banquete tan inolvidable como el de aquel film, al vencer a Talleres por 3-2 en el primer duelo oficial jugado en su casa.
Alumni no sólo le ganó a la "T" por primera vez en el Argentino A, dejando atrás cuatro derrotas frente al equipo albiazul, sino que también convocó una multitud inédita en la Plaza Manuel Anselmo Ocampo, que se vio colmada como nunca en su rica historia como escenario de duelos en el fútbol del ascenso provincial. Tuvo, además del alegrón por el triunfo, un clima festivo que se extendió más allá de la "Placita".
Esa realidad benéfica para el "Fortinero", contrastó con la desazón que invadió a los 1.300 hinchas albiazules que padecieron la que fue una de las más insípidas performances futbolísticas de su equipo y que llegaron a Villa María con la ilusión de observar el segundo triunfo consecutivo en condición de visitante en el torneo.
Pero la fiesta arrancó antes de que la pelota comenzara a rodar en la remozada cancha en la que Alumni ejerce de local. La gente se sintió muy cómoda en un estadio que presentó refacciones inéditas para el fútbol del interior provincial: el alambrado olímpico nuevo, los para pelotas flamantes y un piso de campo de juego verde y mullido invitaban a la concurrencia a participar activamente de la fiesta. Incluso, los hinchas albirrojos le tributaron un cálido reconocimiento a Héctor Arzubialde, el DT albiazul, quien es muy querido en esa ciudad por haber sido el técnico que ascendió al equipo al Torneo Argentina A en 2006.
"¡Héctor, Héctor!", fue el canto con el que se recibió al entrenador de Alta Gracia, quien también fue compañero de Víctor Riggio, el técnico de Alumni, a quien anoche le tocó saborear las mieles del triunfo. No sucedió lo mismo con Carlos "el Laucha" Arzubialde, hermano y ayudante de Héctor, quien también es muy querido en Villa María pero que se vio involucrado, al promediar el segundo tiempo, en un tumulto entre los jugadores de ambos equipos y allegados a Alumni, cuando alguien vinculado al equipo local escondió una pelota para que el juego no prosiguiera.
El comienzo de la fiestaLa directiva de Alumni aprovechó la ocasión para hacer buenas migas con el Cosedepro, cuyo presidente, José Rufeil, fue distinguido antes del partido por el titular del club local, Guillermo Morelatto, con la evidente intención de conseguir el visto bueno del organismo de seguridad para las reformas que se hicieron en el estadio.
Lo que vino después, en la cancha, fue el complemento perfecto para un día ideal para Alumni y fácilmente olvidable para Talleres. La historia dirá que en la fiesta de Villa María hubo un delantero, Leonardo Abálsamo, que convirtió tres goles que seguramente recordará por siempre y que le posibilitaron a su equipo un triunfo que perdurará en la memoria de todos los habitantes de esa ciudad. Una victoria que también disfrutaron Luciano de Bruno, el ex enganche albiazul que debutó anoche en el "Fortinero", y "el Tanito" Renato Riggio, sobrino del DT y que gozó en forma especial por su pasado en Instituto, el triunfo frente a la "T".