Klimowicz, el regreso más esperado en Instituto
Volvió a jugar con la camiseta de Instituto y se convirtió en el protagonista de una noche con poca acción en Paraná, donde la Gloria igualó 0-0. Dice que siente una presión “positiva”.
"Estaba ansioso por entrar y miraba al banco", sostuvo el actor principal de la noche en la que Patronato e Instituto jugaron poco y nada y terminaron igualando sin goles en Paraná.
Y es cierto, en el segundo tiempo no paró de mirar al banco, justo donde estaba el entrenador Claudio Vivas. Todo parecía indicar que el momento se acercaba. Ni qué hablar cuando el PF, Juan López, le dijo que faltaban 25 minutos y le preguntó sí estaba ansioso y con ganas de jugar.
Y, finalmente, el regreso se produjo. A los 30 minutos del complemento, el utilero de Patronato levanto un cartel blanco de madera con el "14" pintado de rojo.
Y, ese era el número de Diego Klimowicz, que ingresaba por Leandro Lázzaro. Fue en ese preciso instante, en el que el Granadero volvió a defender la camiseta de Instituto luego de innumerables batallas fuera de Alta Córdoba, con una carrera por demás meritoria.
Ingresó bien, con buen ritmo, peleando todo de arriba e intentando asistir a Morales Neumann y Casado, pero no se lo pudo ver donde mejor se siente: el área. Es que, en toda la noche, la Gloria piso pocas veces el terreno defendido por Sebastián Bértoli.
Más allá de eso, todavía conserva esa clase para pivotear de espaldas al arco, para bajar una pelota, o para habilitar a un compañero.
Sensaciones encontradas
Ya en los vestuarios, luego de consumado el aburrido empate, Klimowicz no pudo ocultar su felicidad aunque su “cara no lo demuestre por el resultado obtenido”.
"En lo personal me voy muy feliz. Tenía muchísima ansiedad por dar una mano. Sabía que iba a jugar 20 ó 30 minutos", dijo en unas de sus primeras frases "el Granadero".
"Y... se me estaba haciendo larga la espera (en el banco). Por eso pregunté cuánto faltaba", blanqueó Klimowicz ante la consulta porqué había tenido una mini charla con el PF.
En su debut con la camiseta de Instituto, cuando tenía 19 años, la presión que tenía Klimowicz era la misma que la de cualquier joven que quiere triunfar. Pero ayer, a su entender, la cuestión varió.
"Cuando yo debuté, la presión no era la que tengo ahora. Sé lo que genero en la gente de Córdoba porque el hincha de Instituto me lo demuestra siempre con su cariño. Pero, esta no es una presión como aquella, esta es positiva porque te da un gran apoyo y mucha fuerza", afirmó con gran tranquilidad.
"Le dedico esto a mi familia que fue quien estuvo siempre y me apoyó mucho en este proceso de regreso. Esto es para ellos", agradeció Klimowicz, que ayer volvió a vestir la albirroja y que, catapultado por lo pobre del juego, fue "la" noticia de la noche paranaense.

