Juan Carlos Olave: Hay que tener memoria
Testigo. Al arquero, símbolo pirata, le tocó ser parte de la transformación del club que el jueves cumplirá 110 años. Hoy, espera regalarle un triunfo.
Un día de julio de 2002, se fue de un Belgrano quebrado y en la B, con la convicción de volver. Lo vieron regresar cinco años después y, desde entonces, Juan Carlos Olave ha sido testigo directo, desde el arco, de la transformación más importante que haya experimentado el gran club de Alberdi en los 110 años que cumplirá este jueves.
"El club estaba ahorcado por las deudas y no quedaba otra: los jugadores se iban. Hoy es diferente y podemos sostenerlos", admite Olave.
“Siempre tuve la convicción de que iba a volver porque quería ser parte de Belgrano. El club estaba ahorcado por las deudas y no quedaba otra: los jugadores se iban. Hoy es diferente y podemos sostener a los jugadores. Cuando volví ya noté cambios importantes.
La seriedad era otra y pude ser testigo de logros que creíamos imposibles. Antes anhelábamos volver a Primera y no sabíamos cuánto tiempo nos íbamos a sostener. En cambio, ahora estamos consolidados en la categoría y siempre vamos por más", rememoró Olave, ayer en diálogo con Mundo D, dando lugar a un ejercicio de memoria del que quiere que también participen los hinchas.
En la previa del partido ante Aldosivi, esta noche a las 20 en el Kempes, el arquero pirata invitó a recordar cómo estaba el club hace 10 años, con ocasión del centenario, y compararlo con el estado actual de situación. El propio Olave recordó que los 100 años de Belgrano lo encontraron lejos de su Córdoba: “Estaba en mi segundo año en el Murcia de España. Me acuerdo que venía de ser suplente y, allá por marzo, recuperé la titularidad. Ganamos algunos partidos y, dentro de lo que fue un paso no del todo bueno para mí, pasaba por mi mejor momento en Europa”.
–¿Y Belgrano? ¿Cómo veías a la distancia aquel momento del club?–En el día a día uno no se da cuenta, pero hay que tener memoria. Si te detenés a pensar lo que fue el centenario, hace apenas 10 años atrás, la realidad era totalmente diferente. Y, si nos vamos un poco más atrás todavía, era para asustarse. Entonces creo que los hinchas nos tenemos que poner a analizar dónde estábamos, dónde estamos y hacia dónde vamos. Tenemos que seguir con el mismo método. Todavía hay mucho que construir para mejorar.
–A propósito del "método", ¿estás de acuerdo con el camino de sustentabilidad elegido?–No creo en los caminos rápidos. Son en base a la fortuna. Es muy difícil encaminar una institución rápidamente. Es un proceso que lleva años. Belgrano lo viene haciendo a paso lento pero firme, a través del trabajo, el sacrificio y la paciencia, que es tan difícil en el fútbol argentino. Más allá de la ansiedad del hincha, creo que todos hoy aceptan este camino.
–¿Se puede manejar la ansiedad de la gente que cada vez les pide ir por más?–La realidad es que tenemos que ir partido a partido. Claro que el anhelo es ir creciendo. Ya tuvimos la posibilidad de pelear el campeonato en nuestra segunda temporada en Primera y es lógico que ambicionemos siempre un poquito más, pero la experiencia nos indicó que hay que jugar cada partido con la ambición de ser los mejores. Al final se verá para qué estamos.
–¿Hay un interés especial de regalarle un triunfo a la gente en este cumpleaños?–Por supuesto. Lo que nosotros podemos hacer dentro de la cancha siempre está relacionado con tratar de ser los mejores, respetando la identidad que hemos consolidado como equipo en estos últimos cuatro o cinco años.
–El rival será uno de los recién ascendidos. ¿Estás viendo una gran diferencia entre los que ya estaban en la divisional y los nuevos?–La verdad es que no noto una gran diferencia futbolística entre los equipos. Pero lo que sí veo es lo que pasa siempre: para los recién ascendidos hay un tiempo de acople a la categoría. Fijate que hay partidos parejos que se terminan definiendo en favor del que tiene más experiencia en la categoría por pequeños detalles. Y es lógico porque en Primera no te perdonan. Eso es lo primero que deben saber, pero todos los equipos son duros. Quizá al final recién se vea la diferencia.

