Juan Adrián Ratti: Ganar a cualquier precio genera violencia
El periodista y locutor aporta una importante visión de la violencia en el fútbol desde su condición de ciudadano y médico psiquiatra. Llegó a Córdoba a los 17 y se hizo pirata.
Juan Adrián Ratti, conocido también por el apodo "Juancho", transmite tanta tranquilidad y precisión en sus palabras que muchas veces ni siquiera hace falta preguntarle algo. Tiene una marcada intuición para detectar entre líneas lo que se pregunta y cómo se pregunta. No es para menos: este santafesino adoptado por los cordobeses cuando tenía 17 años, es periodista, locutor y médico psiquiatra. Un combo perfecto para desnudar la entrevista y apuntar directamente al blanco.Piensa cada palabra como lo hace en el programa Como dos extraños (los lunes por Canal Doce junto a su amiga Ana María Alfaro) o en Radioterapia (los sábados a la mañana en FM Cielo).
En una larga charla con Mundo D, “Juancho”, además de contar cómo y por qué llegó a Córdoba, reconoció su simpatía por Belgrano y habló de la violencia, la ciudadana y la deportiva.
"Lo que sucede es que se fue tergiversando la cuestión y por ahí llega incluso a situaciones que pueden ser delictivas. El tema de la cancha también sirvió, en su momento, como un factor de descarga emocional. Pero después empezó a jugarse con más violencia", dice sentado cómodamente en su consultorio pero esta vez en el sillón que siempre ocupan sus pacientes. En esta oportunidad, mientras el clic de cámara fotográfica se filtraba en la grabación, él es el que respondía, incluso a veces sin necesidad de preguntas, como cuando contó su llegada a Córdoba.–Me vine de Venado Tuerto a Córdoba a los 17 años para estudiar medicina. Empecé a cursar y al poco tiempo comencé a hacer las locuciones de los actos académicos en la facultad. Después surgió una posibilidad de ir a Canal 12. Me dijeron si quería prologar al rector de la Universidad que tenía una presentación en el canal. En el viejo 12 del chalecito, donde una de las habitaciones servía de estudio. Bueno, ahí me preguntaron si me animaba a presentarlo en vivo, así que lo presenté y a partir de ese momento, de ese espacio, surgió Tele Universidad, que fue el primer programa cultural y universitario de la televisión argentina.
–¿La voz es producto de cursos de locución o es innata?
–No, nunca hice nada. Desde chiquito siempre jugaba a ser locutor y mi juego era armar una radio y hacer programas. Así fue.
–Elegiste un micrófono en vez de una pelota.
–Yo tuve la suerte, salvo en el deporte, que por ahí todos los juegos infantiles que estaban de moda los fui haciendo. En deportes, específicamente, jugaba mucho a la pelota paleta, que estaba muy de moda en ese momento. En Venado Tuerto era como muy importante. Cuando empecé a jugar al fútbol en el colegio ahí nomás me sacaron porque era muy malo. Sí, por ejemplo, mi hermano, que es mayor que yo, jugó mucho fútbol, mucho básquet. El tema en Venado es que siempre estuve vinculado al deporte porque mi viejo, que era el farmacéutico del pueblo, era el presidente del Club Atlético Central Argentino de Venado Tuerto. Entonces, giraba mucho la vida alrededor del club, que además fue mi primer amor por un club deportivo. Yo estuve muy vinculado a Central Argentino, incluso mi viejo por ahí en casa era frecuente que se trajera un equipo completo de fútbol a comer. Mi vieja se desesperaba, pero eran otros tiempos y mi vieja siempre tenía perdices al escabeche, martinetas al escabeche. Al fondo había una pieza donde estaban los jamones enteros, los salames.
–¿Y en Córdoba...?
–Llegué a los 17 años. De todos modos, como aclaración futbolística, en mi casa todos éramos de Central Argentino y además mi viejo era de Newell’s y mi hermano y yo nos hicimos de Boca. Cuando vine a Córdoba había una familia, los Mazzaforte, que éramos muy amigos, de hecho terminó siendo como mi casa acá. Bueno, ellos eran dueños de la estación de servicio de la Colón, en Alberdi, que sigue estando. Ellos eran de Belgrano e iban todos los domingos a la cancha y ahí me enganché con ellos. Así fue que empezó mi simpatía por la “B”.
–En la actualidad, ¿lo seguís?
–Lo sigo, veo los partidos por TV, los escucho. No voy muy seguido a la cancha, pero lo sigo, estoy al tanto.
–Como profesional de la medicina, específicamente como psiquiatra, cómo ves el fenómeno de las tribunas, el movimiento social que genera un partido, la pasión casi incontrolable de los hinchas del fútbol argentino.
–Bueno, por ahí necesitamos tener determinados mitos y engancharnos míticamente respecto a algo. Pero lo que sucede es que se fue tergiversando la cuestión y por ahí llega incluso a situaciones que pueden ser delictivas. El tema de la cancha también sirvió, en su momento, como un factor de descarga emocional. Pero después empezó a jugarse con más violencia. A mí, por ejemplo me encanta ver un partido de fútbol por TV y en el momento del gol bajo el volumen y acá, en Nueva Córdoba, escuchar la explosión de la gente es fenomenal.
–Se escucha todo...
–Sí, y además me di cuenta que este barrio, en general, es de River. Evalúo los gritos de los goles y es todo una gran descarga y una expresión de emociones.
–Yo no comparto la idea de que la violencia se genere a partir de las descargas emocionales en una cancha. Hoy, los barras coparon todo y pasaron el límite.
–Claro, a eso me refería recién cuando hablaba de que llegaba a situaciones delictivas. No necesariamente uno elige ir a la cancha para descargar, de ninguna manera. Hay tantas cosas para disfrutar en la visión de un partido, como espectáculo. Pero, no, de ninguna manera uno elige ir para descargar.
–Desde tu visión, ¿cómo crees que se puede combatir eso socialmente?
–Es lo mismo que si me preguntaras sobre el tema de la peligrosidad o la delincuencia en nuestra ciudad, en nuestro barrio o en el país. Hay un montón de factores porque yo veo que el delito existe, hay gente muy enferma, hay gente que proyecta cosas muy jodidas a ese nivel. Pero también está la información que estamos dando de arriba para abajo, es decir el tema de las autoridades, la violencia que está bajando desde allí, como la mentira, la corrupción, el afane. Un montón de cosas que indudablemente van bajando y van transformándose en cada uno. Por un lado eso y por otro estamos en una sociedad de consumo en la que se establecen determinados valores, a través de los Medios, a través de una infinidad de cosas, donde para ser hace falta tener determinada cosa, determinada marca, determinado producto. Indudablemente ahí estamos promoviendo gente que no tiene acceso a determinada cosa para ser y termina delinquiendo para tener. Y también gente que está con mucha bronca porque ha sido manoseada, o dejada de lado. Entonces hay un montón de factores que hay que cuidar para eliminar esta situación.
–Hoy el fútbol se ha vuelto violento dentro y fuera de la cancha y muchas veces no se sabe si la violencia la generan los futbolistas o los hinchas contagian a los jugadores.
–Yo creo que el fútbol se ha puesto más violento que antes dentro de la cancha y fuera también. No se por qué, pero está más violento adentro y afuera. Antes al fútbol iba todo el mundo, hinchas, familia, chicos pero ahora se ha puesto más violento, adentro y afuera. También el ganar a cualquier precio ha sido un factor que ha crecido mucho y genera violencia.
–Hay una paradoja en el fútbol, hubo épocas en que era muy rudo y los apodos de los jugadores eran “Hachabrava, “el Atómico”, “la Fiera”, “el romperredes”, “el Mortero de Rufino”, “el Tanque”, “el Lobo”, “la Araña Negra”, “Patota” y ahora es más violento que rudo y los apodos son “Pintita”, “Pity”, “Pipi”.
–Claro, quizás antes apuntaban a determinadas características del jugador dentro de la cancha y ahora hay más violencia y los apodos son más infantiles, casi que tienen que ver con una cuestión estética.
–¿Tuviste pacientes deportistas?
–Sí. Tengo una larga historia, pero he tenido de todos.
–Básicamente, ¿por qué te consultaban?
–No te voy a dar ningún dato, pero en general el que viene a la consulta lo hace porque se siente mal y tiene un problema. ¿Por dónde pasan los problemas? por cuestiones afectivas, por duelos y por ahí algunas cuestiones afectivas inciden en el rendimiento en el juego. Pero también puede pasar con otras profesiones en la que los problemas interfieren en el rendimiento. También he atendido a deportistas que vinieron porque están lesionados y se han encontrado con una limitación y la alternativa de que han tenido que cambiar su historia que implica todo un duelo y un readaptarse para el futuro.
–¿Cómo se maneja la medicación psiquiátrica para que después no salte algún doping? ¿Sabés cuáles están prohibidas? ¿Lo hablás con el médico del plantel?
–Yo no sé cuáles son las drogas autorizadas por la AFA, no tengo idea. En este caso no tengo experiencia a ese nivel. Yo tengo información en cuanto a descongestivos, pero la verdad no conozco cómo es el tema de la medicación psiquiátrica. De todos modos, yo medico en situaciones especiales. En general yo trabajo básicamente con psicoterapia.
La tarde se esconde en Nueva Córdoba. Las sombras de los edificios comienzan a tapar el techo del Arzobispado, que desde el balcón de Ratti se ve espléndido. “Juancho” invita un café mientras entrevistado, fotógrafo y periodista comparten los últimos minutos de charla, las últimas fotos.
Se apaga el grabador y la voz de Ratti se mantiene en el mismo tono. Sin exaltación, sin sobresaltos. “La violencia es un tema jodido, en todo sentido”, dice por último, a manera de despedida.

