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Javier Mascherano, el líder de quiere estar a la altura

"Masche" se convirtió en un jugador clave. Hoy, frente a Alemania en la final, buscará escribir una página más a su rica historia.

13 de julio de 2014 a las 09:13 a. m.
Redacción La Voz
Javier Mascherano, el líder de quiere estar a la altura
"El Jefectito" afrontará un partido clave (Foto: AP).

A Sergio Agüero le preguntaron el viernes por la noche, en la última atención a la prensa de los jugadores, quién era para él el mejor jugador argentino en este Mundial. Luego de pensarlo unos segundos, "el Kun" afirmó: "En los tres primeros fue 'Leo' (Messi) y en los últimos tres, 'Masche'. Definen en el Maracaná, ja".

Con esas pocas palabras el delantero del Manchester City resumió el rendimiento de los dos mejores futbolistas que mostró la selección en Brasil. Pero sin lugar a dudas, en los últimos juegos el hombre-símbolo del equipo nacional tiene nombre y apellido: Javier Mascherano.

Con su entrega, se ganó el corazón de los argentinos, quienes lo elevaron a la enésima potencia y con él se animarían a lo que sea. Son muy ocurrentes algunas frases que citan al "14" de la selección (#Maschefacts vía Twitter) y lo que haría ante una situación extrema.

Por ejemplo: "(Mascherano) va a negociar con los Fondos Buitres y trae vuelto"; "no te recupera Las Malvinas, te conquista Inglaterra"; "sube al colectivo y las embarazadas le dan el ­asiento"; "te rescata a los mineros chilenos con una cucharita de café"; "estornuda sin cerrar los ojos"; "va a San Fermín y él corre a los toros".

Durante y después de la semifinal contra Holanda, Mascherano tiró dos frases que también quedarán en el recuerdo y se estamparán en remeras. Una fue la que le dijo a "Chiquito" Romero antes de los penales: "Hoy te convertís en héroe". Y se cumplió. La otra la dijo ante los periodistas y describió el esfuerzo que hizo para evitar un gol sobre la hora del equipo naranja: "Se me abrió el ano en la jugada de Robben".

En el partido contra Bélgica, en la arenga previa al juego, aseguran que “Masche” tiró: “Estoy cansado de comer mierda”. Y el mensaje llegó, porque después de 24 años se logró pasar esa barrera de cuartos de final y hoy se disputará nada más y nada menos que la finalísima del Mundial.

"No soy Rambo ni San Martín. No me adjudico nada de lo que se dice. Lo tomo con humor, pero me avergüenza", dijo Mascherano el viernes frente a los periodistas que asistieron a la última atención a la prensa en Cidade do Galo.

Luego habló sobre cómo juega la cabeza en la previa a la final. "Se duerme poco, cuesta. No es fácil. Son muchos días, hay ansiedad. Las expectativas y las ilusiones son cada vez más grandes. Cuesta dormir, pero cuando podemos lo hacemos y descansamos", agregó el volante de Barcelona. Cuando se le preguntó sobre Sabella, el volante dijo: "Me devolvió las ganas de estar en la selección. Es una persona que no necesita un grito para transmitir. Es honesto, profesional, ubicado y preparado. Sería injusto analizarlo sólo desde lo deportivo".

Sueños

Luego le preguntaron sobre si se veía levantando el trofeo al campeón del mundo. “Te soy sincero, no me soñé levantando la copa. Si se tiene que dar, ojalá que ‘Leo’ lo pueda hacer. No me puse a pensar en nada. Ni celebración ni nada de eso. Lo que tenemos que pensar es estar a la altura de las circunstancias. Tratar de hacer el mejor partido. El que necesitemos para ganar”, cerró el guerrero de la mitad de la cancha de la selección argentina.

El tipo que se puso el equipo al hombro. El que contagia. El que grita. Al que escuchan.

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