Temas del día:

Instituto y un empate con sabor a justo

Pudo ser de la Gloria, pero una falla de su arquero permitió la igualdad final.

29 de septiembre de 2019 a las 12:00 a. m.
Daniel Guiñazú, especial desde Buenos Aires
Instituto y un empate con sabor a justo

El resultado coqueteó con Defensores e Instituto. Cualquiera pudo haber ganado, cualquiera pudo haber perdido. Al final fue empate en uno. Porque en el primer tiempo, la Gloria aprovechó una de las varias situaciones que fue capaz de crear mediante la pelota quieta. Y en el segundo, Germán Salort, luego de haber tapado dos manos a mano, quedó colgado del aire al salir a cortar un centro y dejó su valla abierta al cabezazo de Nicolás Benegas.

El Dragón de Belgrano no le ofreció a Instituto los espacios que sí le habían brindado Brown de Adrogué y Tigre. Nunca movió sus cuatro defensores del fondo y planteó un partido áspero sobre un piso poceado y desparejo. Por eso, el fútbol del equipo de Alta Córdoba no pudo fluir como lo había hecho el martes pasado ante el Matador de Victoria.

Damián Arce se movió con claridad e inteligencia. Pero no encontró por donde filtrar una pelota al área rival. Por eso, debió recurrir a su pegada en los tiros libres o desde afuera del área para abrir la cerrazón rojinegra. En una de esas jugadas, a los 31 minutos de la primera etapa, cruzó el balón al segundo palo y Facundo Agüero, de arremetida, instaló un 1-0 que, por entonces, parecía demasiado.

En desventaja, Fabián Nardozza, el DT del local, quemó las naves. Sacó a un volante (el inexpresivo Guillermo Vernetti) y puso al grandote Matías Quiroga para armar un 4-3-3 potente y ambicioso. Instituto no le sacó la cara al convite. Y entre los dos produjeron un segundo tiempo con las áreas al rojo vivo. Palo y palo.

Imagen de la nota

La Gloria redobló su opción por la pelota parada. Y le sumó las subidas de Endrizzi por la izquierda. Dos veces estuvo “el Chavo” para convertir. Una se la tapó con los pies el arquero Velasco, la otra dio en el travesaño. Después, vinieron el error inesperado de Salort y el empate que, sobre el final, pudo haber roto Instituto con otros dos centros que Agüero y Erpen desaprovecharon por poco.

Lo dicho: estuvo para cualquiera. Y el 1-1 no le queda mal al partido. Sobre todo a Instituto que jugó cuando lo dejaron y luchó porque no le quedó más remedio.

Estadísticas: