Instituto, y su pelea en dos frentes
Afuera y adentro. Instituto afronta una crisis institucional a la que no le encuentra salida. Y en la cancha, merece más de lo que consigue.
La crisis de Instituto, por ahora, sólo recibe amagues para afrontar una salida. Que algunos auspiciantes aportarían, en un tiempo próximo cercano, dinero para afrontar los gastos (¿y la deuda?). Que aportes personales (¿de exdirectivos?) también darían aire.
Pero también hay amagues dentro de la cancha. El equipo de Kudelka juega bien. Sus rivales lo reconocen. Hasta el mismo Banfield, con su poderío, lo sufrió. Pero, no suma lo que merece. Y todos saben que en el fútbol no hay merecimientos.Lo importante es que tiene la certeza de que hay una idea clara de juego, personalidad y un plantel unido. Sin embargo, a pesar de que cuenta con un buen arquero y nombres importantes en la defensa y en el medio campo, le anotaron en ocho de nueve fechas.
En ofensiva, el partido en el que menos situaciones generó fue donde más goles marcó. Son datos, que más allá de ser números fríos, no dejan de marcar una realidad que hoy no es la que imaginó en Mar del Plata, en la pretemporada. Por ahora los albirrojos merodean en la tabla y, aunque el torneo sea largo, los triunfos no deben tardar en llegar si quiere pelear por un ascenso.
Para colmo, este equipo tiene una presión extra ya que lo institucional es una incógnita. Los cheques rebotados siguen apareciendo y las cuentas están en bordó. Las promesas sin cumplir al plantel y en inferiores provocaron una tensión entre las partes (terminó con la salida de Marcelo Bonetto y su equipo).
La palabra del presidente ya no convence a jugadores, empleados y a varios de sus pares. Pocos le creen. No pasa por si la gestión es buena o mala: no se confía en él. El ciclo de esta CD está casi agotado.
Y, según dicen en Alta Córdoba, el único salvavidas es el equipo. Si le va bien, los recursos aparecerán y se sumarán a la gente, que pese a su preocupación, sigue apoyando. Es un círculo vicioso.
En tanto, Sportivo Belgrano hace pie y hasta se ilusiona en esta B Nacional. Con la idea de Carlos Mazzola, logra resultados. No hay jugadores indispensables y no tiene problema de aguantar un resultado con dos líneas de cuatro. Afuera, la confianza en la comisión directiva es clara y por eso recibe ayuda. Un lindo círculo vicioso.