Instituto vuelve a transformar el Monumental en una fortaleza: las razones del vital 2 a 0 ante Chacarita
El Albirrojo está invicto de local en el campeonato, donde recuperó su fuerza. Apareció el equipo cuando más lo necesitaba.
El señor mayor salía caminando con su nieto del Monumental de Alta Córdoba y largaba una frase que era una daga: “Vos sabés lo que era antes para estos equipos venir a jugar al Monumental. ¡Empatar era una hazaña! Ahora todos se llevan algo de acá”.
Las palabras de ese hincha entrado en años sucedieron hace poco, no más de un año, luego de transitar un campeonato triste de Instituto, donde todo lo que podía salir mal, salió mal.
Pero en este 2022 todo fue cambiando, desde el nacimiento mismo de este equipo.
Hubo un cimbronazo tremendo y un recambio fuerte. Se fue una enorme lista de futbolistas, llegó un nuevo mánager que conoce el paño y el club (Federico Bessone), también un flamante cuerpo técnico (el de Lucas Bovaglio) y nuevos jugadores. Muchos.
Y el mensaje del presidente Juan Manuel Cavagliatto fue claro cuando cada uno firmó su contrato: Instituto tenía que volver a ser Instituto.
Ayer, en un sábado gris de mayo, muchos empezaron a entender de qué se trataba este pedido.
Sí, porque Instituto está empezando a reconstruir esa mística y esa fortaleza llamada Monumental de Alta Córdoba. Donde el equipo camina de la mano con el hincha. Donde todos empujan: los de afuera y los de adentro. Donde todos “muerden” en cada pelota.
Y la gente se va con las manos rojas de tanto aplaudir cada esfuerzo de un grupo de futbolistas que quiere hacer historia en el club, que no vinieron de paso.
La Gloria venció 2 a 0 a Chacarita por la fecha 17 del campeonato de la Primera Nacional. Y esta victoria llega en un momento bisagra del campeonato y del equipo.

Venía de perder feo ante Brown de Adrogué en una cancha con un campo de juego imposible, en una tarde negra. Y tenía que mostrar otra cara.
Los equipos que marchan arriba en la tabla de posiciones se escapaban y todo parecía ponerse complicado. En ese momento le cayó un rival pesado de la categoría como el Funebrero.
Y el equipo de Bovaglio sacó la cara: mostró, quizá, su mejor versión de todo el campeonato. Siendo un equipo comprometido, luchador, pero también con muy buenos pasajes de fútbol.
Donde prácticamente no hubo puntos bajos, en un 11 titular que nace desde la seguridad y la experiencia del “Loco” Carranza, dos zagueros centrales que son unos perros de caza (Parnisari y Alarcón), un par de laterales que jugaron en alto nivel (Cerato, más allá de su golazo, y Corda, metedor).
Y se puede seguir en la mitad de cancha, con Graciani en modo figura y goleador, pateando un penal clave; un doble cinco que se afirma con Bochi y el pibe Monje (¡qué partidazo jugó ante “Chaca”), más la parte ofensiva del equipo: Santiago Rodríguez y los dos “9″: Joaquín Molina y Nicolás Mazzola. Ayer, ante Chacarita, no hubo ninguno de ellos que no entregara el 100 por ciento en los minutos que estuvo en cancha. Y se notó.
Cada uno supo qué rol tenía que cumplir y cómo había que jugar el partido, ante otro candidato.
La Gloria por largos momentos dominó a gusto y placer. Logró rápidamente abrir el marcador y, al toque, Cerato metió una bomba maravillosa desde afuera del área que fue el 2 a 0. Así, todo se fue encaminando a un triunfo tranquilo.


La fortaleza
Los números no mienten. Instituto está invicto en Alta Córdoba en todo lo que va del campeonato. De siete partidos disputados, ganó cinco y empató dos. Obtuvo el 80,95 por ciento de los puntos en juego.
Y, se sabe, para poder tener aspiraciones en la Primera Nacional y en cualquier campeonato, hacerte fuerte en tu cancha es vital.
El conjunto de Bovaglio lo ha conseguido, aunque estaba en deuda en cuanto al juego. Algo que ante Chacarita empezó a saldar.
En la formación titular que salió a la cancha, quizá, el entrenador “encontró el equipo” que tanto viene buscando, con un esquema diferente y dos delanteros bien de área.
Monje es un “motorcito” en la mitad de cancha y se convierte en un gran auxilio de Bochi, ayer cortando todo circuito del rival y manejando los tiempos a gusto y placer.


“Tenemos que dejar los tres puntos en casa siempre que se pueda. Ahora tenemos que pensar en Tristán y volver a ganar. No hay que olvidar que somos muchos jugadores nuevos y esto es un proceso. Esto es trabajo y tiempo, entender la idea del técnico. Pero ganar acá en casa, con nuestro gente, es vital”, decía Alarcón, que venía de equivocarse ante Brown (hizo el penal del 1 a 0) y demostró toda su valía.
“Era un partido realmente bravo porque enfrentábamos a uno de los mejores visitantes del campeonato. Valoro muchísimo la entrega de los chicos y espero que sigamos haciendo de este estadio una fortaleza porque la verdad es que hemos conseguido ser fuertes de local y no lo tenemos que perder”, agregó el DT Bovaglio, en ese mismo sentido.
Jugar en el Monumental de Alta Córdoba empieza a ser un problema para los visitantes. Ya no es tan sencillo como antes.
Instituto está reconstruyendo su fortaleza. Está en el camino duro y largo de ponerse a la altura de lo que su historia demanda. A confirmarlo el miércoles, ante Tristán Suárez.