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Instituto: tres gritos de corazón

Triunfazo albirrojo. El equipo que dirige Darío Franco dio vuelta el resultado y venció 3-1 a Almirante Brown. Alcanzó a River en la tabla.

21 de mayo de 2012 a las 12:30 a. m.
Guillermo Puente
Instituto: tres gritos de corazón

Instituto tenía que ganar y ganó 3-1. Y lo hizo contra todo. Venía de una semana cargadísima, que comenzó con la derrota en Corrientes ante Boca Unidos, caída que significó salir de la zona de ascenso directo después de 25 fechas, más la apretada y amenaza de muerte de la barra, de las idas y venidas sobre el estadio dónde debía jugar, con la presión del triunfo de Rosario Central y el empate de River.

Con todo eso en la cabeza salió a jugar ante Almirante Brown. Y a los 9 minutos ya perdía 1-0 en una mañana cargada de nubarrones. Todo en contra tenía Instituto.

Pero pasó algo que los futbolistas, luego en zona de vestuarios, dijeron que sintieron dentro del campo de juego. Una parte de la popular empezó a gritar: "Jugadores, la con... de su madre, a ver si ponen huevos..., que no juegan con nadie...". Cuando comenzaban a entonar esas estrofas, de manera espontánea saltó el resto del estadio y repudió esa arenga.

Ahí nomás fue tapado el canto amenazante de esos pocos simpatizantes (¿tan frágil de memoria son que al primer traspié quieren insultar a los protagonistas que tan buen campaña vienen realizando?) y comenzó el aliento de los verdaderos hinchas. Esos que bancan al equipo de Franco “en las buenas, y en las malas mucho más”.

Quizá esa actitud ayudó a los jugadores a dar un plus y poder dar vuelta el resultado para ganarle con autoridad 3-1 a Almirante Brown. Un triunfazo que mantiene a la Gloria en la lucha por el ascenso directo. Alcanzó a River con 66 puntos y quedó a dos del líder Rosario Central. Encima el sábado que vienen se enfrentan canallas y millonarios en el Gigante de Arroyito.

A cuatro fechas del final del torneo, Instituto está más vivo que nunca. Demostró, una vez más, que no se cae. Tenía todo en contra, hasta durante el partido cuando perdía 1 a 0 y se sobrepuso. Mostró un temple de acero y ahora la presión la tienen otros.

Justo cuando terminó el partido los nubarrones se disiparon, salió un sol abrasador e iluminó a ese grupo de futbolistas que la están luchando por devolver al club de Alta Córdoba a Primera División.

El hincha, el verdadero hincha, se desahogó. Fueron tres gritos de Gloria. Uno para cada gol de Instituto. Se abrazó, se emocionó, alentó, saltó y sigue ilusionado con este equipo que aunque ahora no juegue tan bien como en otra etapa del torneo, ganó y se mantiene entre los primeros lugares.

Seguramente Fernando Micca (quien era periodista de La Voz del Interior e integrante de la Junta Representativa del club), que falleció hace unos días y que por él antes del partido se realizó un minuto de silencio para homenajearlo, festejó desde algún lugar este triunfazo de la Gloria.

Para no hacerlo. Contra la adversidad, Instituto respondió con goles. La victoria lo deja ahí. Sigue en la conversación, y todavía no está dicha la última palabra.