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Instituto perdió con el error menos pensado

Sin nada. A los 54 segundos del primer tiempo, la Gloria falló en lo que mejor venía mostrando en el torneo: la concentración defensiva. Sin ser superior, Rosario Central se quedó con el triunfo.

09 de noviembre de 2010 a las 10:37 a. m.
Marcos Russo, enviado especial a Rosario
Instituto perdió con el error menos pensado

La ilusión de llegar a la punta empezó a esfumarse desde el inicio mismo del partido. El 0-1 a las 54 segundos le complicó la noche a Instituto, que dejó pasar en Rosario una gran chance. Es que Central no fue una cosa de otro mundo, apenas ímpetu, empuje y el cambio de aire que le aportó el nuevo entrenador.El invicto de siete partidos que llevaba la Gloria quedó atrás y la posibilidad de subirse a la cima de la tabla de posiciones deberá esperar otra oportunidad. Sin embargo, no fue una actuación en falso del equipo que dirige Claudio Vivas.

La fortaleza anímica estuvo presente para ir a buscar el empate, aunque no tuvo la claridad futbolística de otros partidos. En ese sentido se extrañó demasiado a René Lima. Facundo Agustinoy cumplió en la contención, pero no tuvo la claridad y el panorama que aporta el ex River.A otro que también se lo hecho de menos fue a Leandro Lázzaro, ya que el trabajo de juntar y arrastrar marcas que normalmente hace el ex Tigre quedó vacante.Si hay algo que debe llenar de bronca a los jugadores albirrojos es la distracción en la jugada que derivó en el gol a los 54 segundos. No por el gol de Antonio Medina en sí, sino porque precisamente la atención y la concentración defensiva son los valuartes de esta campaña de Instituto. O sea, falló en lo que normalmente acierta.

Lamento interminable

La serie de errores que hubo en el gol de Rosario Central hizo que Instituto se quedara sin nada. Frente a un rival que aprovechó la picardía del "Kily" González para apurar un tiro libre y no mucho más.

Se notaba que el pueblo canalla estaba deseoso de una gran producción. La misma quedó en deuda, pero los casi 40 mil hinchas rosarinos se fueron contentos por la actitud que mostraron los dirigidos por Héctor Rivoira y porque pudieron aguantar a uno de los principales animadores del torneo.

Aquel lamento de la desatención defensiva apenas arrancaba el partido terminó siendo decisivo para la suerte albirroja. Que quedó en evidencia a medida que pasaban los minutos y Central no demostraba ser un equipo superior, a pesar de la jerarquía de muchos de sus jugadores.

Y si de lamentos se trata, no hay que obviar la noche agitada que tuvo el cuerpo médico de la Gloria. La salida por lesión de Mariano Torresi, el corte en la cabeza de Martín Zapata y el fuerte traumatismo de Alejandro Gagliardi hacen que el equipo pueda tener otras bajas para las próximas fechas (aunque el volante entrerriano no jugará por estar suspendido).

Aunque no fue para dramatizar en cuanto a la producción futbolística, la Gloria cosechó un sinsabor en Rosario por haber desperdiciado una buena oportunidad de llegar a la cima del torneo ante un rival que será protagonista.

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