Instituto, otra vez la misma historia
Retrocedió. La Gloria volvió a perder de local. “Estamos firmes y enteros para lo que viene”, dijo Rivoira. Conmovedor el aliento del hincha.
Instituto volvió a perder en casa y el convencimiento de que las cosas no salen sumado a la incómoda sensación de que no se sabe cuándo van a salir, volvieron a instalarse en las tribunas de Alta Córdoba pese a que el aliento al equipo duró todo el partido, actitud de los hinchas que incluso sorprendió a los rivales según lo confesaron a sus pares algunos jugadores de Ferro al final.
Este apoyo tribunero, por momentos atronador aun cuando el equipo deambulaba sin rumbo (con 10 hombres y perdiendo 1 a 0), es además “contradictorio” en el contexto del exitismo salvaje del fútbol argentino, donde es común que la furia caiga sobre jugadores y técnicos cuando los equipos andan a los tumbos (incluso la propia cancha de Instituto ha sido escenario de hechos durísimos y reprobables en otros momentos).
Lo cierto es que el aguante de los hinchas repercute en la piel de los futbolistas albirrojos que afirman sentir “vergüenza” por no poder devolver con victorias tanto apoyo de la gente.
Así la expresó Christian Bernardi a la salida de las duchas: "Lo de la gente es conmovedor. Me da un poco de vergüenza tanto apoyo y que desde la cancha no podamos devolverlo". También Maximiliano Correa dijo algo parecido: "Duele mucho porque a pesar de la campaña lo de la gente es incondicional. La tribuna parece una fiesta y a nosotros nos da vergüenza porque no podemos darle la alegría que merecen".
También "el Chulo" Rivoira habló sobre lo que esto le produce: "Mi mayor amargura es lo pasa con nuestra gente, terminamos perdiendo de local y nos siguieron alentando como si hubiéramos ganado por dos o tres goles. Esto me jode y si bien digo que no hay que pedir perdón, siento eso de que no les podemos devolver a los hinchas una alegría acá. Es algo que me molesta y a los chicos también. Pero el fútbol es así".
Mientras los escépticos consideran que si el equipo no cambia en algún momento brotará la impaciencia, que ayer se expresó sobre alguno que otro jugador, lo cierto es que la nueva dirigencia parece dispuesta a soportar la tormenta, y como prueba de eso ratificó a Héctor Rivoira como DT, quien luego de la racha de seis partidos sin ganar, se había autoimpuesto como fecha límite para su permanencia dos partidos más tras la caída contra Juventud Unida de San Luis.
El plazo se cumplió ayer con una nueva derrota y el técnico aclaró que seguía: “Lo hablamos con los dirigentes y quedó descartado. Ellos saben lo que pienso, sé lo que piensan ellos. Vamos a seguir poniéndole el pecho a este club al que adoro y después veremos las circunstancias. Estamos firmes y enteros para lo que viene”.
Lo que viene en lo inmediato es lo que queda. Cinco partidos y 15 puntos en juego de los que Instituto necesita sacar lo más que pueda para iniciar tranquilo la próxima temporada. Sobre esta sensible cuestión Rivoira dijo que también habló con los dirigentes. "Hay que bajar un cambio y tratar de sumar lo más que se pueda. En Santiago hablé con los dirigentes y me dijeron que sacando 8 o 9 puntos quedamos bien para el torneo que viene, y estamos en ese proceso, en el de tratar de sacar la mayor cantidad de puntos para el próximo torneo. En Santiago sacamos tres, pensamos que hoy también podíamos ganar, teníamos esa ilusión, pero de nuevo volvimos a retroceder".
Como en el juego de la oca, Instituto avanzó casilleros en Santiago y ayer retrocedió casilleros en Alta Córdoba. El hincha sigue apoyando, la dirigencia también, pero los promedios fríos e implacables no saben de pasiones y son los que presionan silenciosamente.