Instituto: La hora de Ramón Ábila
El delantero de la Gloria convirtió los dos primeros goles en el 4-0 ante Aldosivi y fue la figura del partido en Alta Córdoba. El goleador albirrojo se llevó como premio un lujoso reloj que le entregó un directivo del club.
Después de cinco meses y cinco días, Instituto se retiró entre aplausos del campo de juego de Alta Córdoba. El equipo había ganado, gustado y goleado, materializando una conjunción ideal y dejando atrás una racha de cinco partidos sin alegrías luego del 2-0 contra San Martín de Tucumán del 23 de octubre pasado. De repente, el "Wanchope, Wanchope" retumbó en la popular albirroja como tributo al goleador.
Ramón Ábila, autor de los dos primeros tantos de la Gloria en el 4-0 ante Aldosivi, saludó a la gente que le hizo el aguante mientras hacía declaraciones en el campo de juego y se metió al camarín. Al rato, cuando salió para seguir hablando con el periodismo, lucía en su muñeca izquierda un lujoso trofeo. "Es un Armani... Le había apostado a Iván Barrera (hijo del presidente de Instituto y miembro de la directiva) que yo hacía dos goles y él me regalaba un reloj. Me tenía mucha fe y por suerte salió bien", explicó el delantero, haciendo gala de toda su frescura y su espontaneidad.
“Estoy contento por mi actuación y, sobre todo, por el triunfo”, declaró “Wanchope”, quien no dudó en afirmar que el partido de ayer fue el que mejor jugó con la camiseta albirroja. “También fue bueno aquel de mi primer gol (el 1-0 ante San Martín de San Juan, cuando “picó” el penal), pero éste tiene otro sabor, ya que veníamos de varias fechas sin ganar, lo hicimos de gran manera ante un rival directo y pude contribuir con lo mío”, destacó el atacante, que suma cinco goles en el torneo.
"Ojalá que no se corte""La verdad es que fue una noche brillante. Superamos a un rival que estaba arriba nuestro y nos volvimos a prender en los puestos de ascenso", dijo Ábila al analizar el triunfo glorioso.
“Habíamos desaprovechado dos chances, ante Atlético Tucumán y Unión, y sabíamos que no podíamos cometer los errores del 3-3 en Jujuy. Por suerte jugamos un gran partido, ganamos con claridad y le dimos una alegría a la gente”, agregó el “7” del conjunto de Alta Córdoba.
Puesto a analizar su desempeño individual, Ábila destacó la influencia que tiene para su juego la presencia de Diego Klimowicz como compañero de ofensiva. “Para mí es importante, porque Diego te arrastra dos tipos y te deja muchos espacios. Es un jugador que te facilita las cosas y en este partido fue clave pivoteando. Tratamos de conformar una buena dupla, a pesar de ser los dos delanteros centrales”, puntualizó.
Sobre su presente de artillero del equipo, con cinco goles en 13 partidos, “Wanchope” dijo: “Trato de tomarlo con tranquilidad, porque si no se te confunden un poco las cosas”. Y añadió: “Claudio (Vivas) me dio la confianza y se la pude devolver con goles. Debo seguir trabajando día a día para darle frutos al equipo. Ojalá que no se corte, porque atrás tengo delanteros que son muy pesados y que también quieren su oportunidad”.
“Wanchope” no ocultó su felicidad por una victoria que le permite a Instituto renovar su ilusión de pelear por un ascenso. Y aprovechando el envión que le dieron los goles y los elogios (el técnico Vivas también lo proclamó como figura), se animó a redoblar su apuesta: “Cuando haga tres goles en un partido le voy a pedir (al dirigente Barrera) algo más. Puede ser un BMW, o algo así”.
