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Instituto fue pura impotencia y no pudo doblegar a Douglas Haig

De local, no hay caso. Los dirigidos por Frank Kudelka hicieron muy poco por tratar de dar vuelta un resultado. La expulsión de Julio Chiarini complicó todo aún más. Un solo remate al arco en todo el partido fue demasiado poco para el Albirrojo.

02 de marzo de 2013 a las 09:16 a. m.
Instituto fue pura impotencia y no pudo doblegar a Douglas Haig
Ni por arriba. Guillermo Álvarez corta un centro que intentaba interceptar Pablo Soda (Foto: LVI/Pedro Castillo).

Una vez más, Instituto sumergió en la decepción a sus hinchas y dejó una anémica imagen futbolística al caer derrotado anoche merecidamente por 1 a 0 contra Douglas Haig de Pergamino, que llegó hasta Córdoba buscando inequívocamente un punto y se terminó llevando todo.

El partido arrancó con un primer tiempo impiadosamente aburrido, a lo largo de casi toda su extensión. Douglas Haig se plantó a no hacer nada. Con una línea de tres, que se transformada en una muralla de cinco jugadores cuando se sumaban los volantes por las bandas (Marcolongo y Achucarro) y tres futbolistas más adelante de ellos.

El visitante tenía un sólo argumento ofensivo, que eran los pelotazos para Mazza y Aranda, en la mayoría de las cosas muy imprecisos. Así, Instituto era el dueño de la pelota, pero no consiguió a lo larga de la etapa fisurar este planteo de “Mostaza” Merlo y crearle situaciones de peligro al arquero Guillermo Álvarez.

Los datos estadísticos son implacables en los primeros 45 minutos: no cometió faltas el equipo de Pergamino. Apenas cedió un córner por un pase defectuoso desde casi la mitad de la cancha.

Esto habla a las claras que la Gloria careció de presión y de ideas a la hora de hostigar al equipo bonaerense. Este trámite se quebró abruptamente en los últimos cuatro minutos de la etapa inicial.

Uno de los tantos pelotazos para Mazza llegó al borde del área grande de Instituto, dudó un defensor y a Chiarini no le quedó otra que hacerle falta al delantero rival. El que no dudó fue Laverni, quien expulsó al “1”.

Las cosas tomaron un vértigo indeseado para el local. Vega, el arquero ingreso, despejó con ayuda del travesaño el tiro libre de Mazza.

Pero a los 45, un pase atrás a Vega complicó al arquero que debió resolver con los pies, lo apuró Mazza y llegó el gol impensado para Douglas para un 1-0 en un atípico primer tiempo.

En el segundo tiempo, Instituto salió a buscar el partido con más vergüenza deportiva que otra cosa. Pero al igual que en el primer tiempo, careciendo de un guion futbolístico que lo condujera al empate.

Douglas Haig siguió apostando al contragolpe y estuvo muy cerca de aumentar la diferencia a través de los pies de Mazza.

Después pareció conformarse con la mínima diferencia, volvió a abroquelarse con la primera etapa y le cerró todas las vías a un Instituto, que a lo largo de los 90 minutos no dispuso de un disparo neto al arco. Ni una sola jugada de riesgo cierto sobre el arco rival.

El hincha albirrojo anoche se retiró amargado y preocupado por otra floja actuación.