Instituto-Ferro: cuando jugar en casa duele
Película repetida. La Gloria perdió y es el peor del torneo como local. Jugadores y dirigentes fueron insultados. Kudelka no habló.
Instituto atraviesa una situación complicada, dolorosa para todo su entorno. Casi una vergüenza para los que la viven de adentro.
No sólo por ser, hasta el momento, la peor campaña en la B Nacional, sino porque ante su gente el equipo muestra su peor versión. Y ayer, frente Ferro, no fue la excepción.
El 1-0 de Javier Correa, que hizo honor a la llamada "ley del ex", revivió en el Monumental de Alta Córdoba otra jornada gris. El conjunto albirrojo no mostró en cancha otra cosa que tenencia de la pelota.
Después, fue más de lo mismo. Nada de profundidad y algunas desatenciones defensivas, sobre todo en pelota parada, vía mediante la cual ayer el Verdolaga se llevó tres puntos tras siete fechas sin victorias.
La Gloria, en la actual temporada, como local sólo sumó 11 puntos en 14 partidos, con dos victorias, cinco empates y siete caídas. En esta condición, comparte el último escalón con Nueva Chicago, que a su vez tiene un partido menos.
Y por eso los hinchas ayer volvieron a insultar a los jugadores y a los dirigentes. Es más, tan resignados se muestran ante la cruda realidad, que comienzan a cambiar aliento por reproches cuando ven al equipo en desventaja en el marcador.
Desde los 39 del complemento hasta el final, hubo un gran repertorio de cánticos. “Si no ganan esta tarde qué quilombo se va a armar”. “Che Barrera botón, sos igual a Bobatto la p... madre que lo parió”.
“Dirigentes no ‘chamuyen’ más, si no llaman a elecciones qué quilombo se va a armar”. Esas letras bajaron de las tribunas en los momentos finales. Por suerte, tras el pitazo final de Yamil Possi, no hubo incidentes.
¿Y Kudelka? El entrenador Frank Darío Kudelka eligió no dialogar con la prensa tras la nueva caída. Con un rostro que mezclaba tristeza y resignación, el DT dijo que no sentía ganas de hablar.
"No hay qué decir", lanzó, ya parado en la vereda de la calle Jujuy. Y qué va a decir el DT. A lo largo de los partidos sale y explica las carencias de su equipo.
Intenta comprender por qué los jugadores no realizan los mismos movimientos y trabajos en los entrenamientos que en cada cotejo de la B Nacional.
Y eso los propios intérpretes lo saben bien. Para ejemplificar esto, en la previa al choque con Douglas Haig, a la salida de la práctica de fútbol, Kudelka dibujó ante la prensa, con una “ramita” sobre la tierra, cómo se paraba el equipo de Reinaldo Merlo.
Tras ello, dijo: “Tenemos que cuidarnos de que Levato (volante central) no juegue un pase a las espaldas de los centrales para que Mazza meta la diagonal”.
El día del juego se dio esa situación y Julio Chiarini vio la tarjeta roja en el primer tiempo. Frente a Huracán, mucho se trabajó la semana previa en la pelota parada.
Conclusión: dos goles de tiro de esquina. Y ayer, al llegar al estadio, a uno de los jugadores se le preguntó qué les había pedido el DT.
“Que pateemos al arco”, respondió. Resultado: un tiro al arco en 90 minutos. Claro está que tanto el actual entrenador como Darío Franco y la directiva tienen su cuota de responsabilidad.
En las decisiones de los refuerzos como en la elección de quiénes entran a la cancha. Pero lo cierto es que hay un grupo de 11 jugadores que ingresa a la cancha para intentar sumar triunfos.
Y, por eso, el capitán Raúl Damiani, a quien no se le puede reprochar su entrega, dijo tras la caída frente a Ferro: “No tengo más palabras que decir que siento vergüenza por esta situación”.
