Instituto es deportivo reacción
Triunfo ajustado. La Gloria venció a un complicado Gimnasia de Jujuy, que arrancó en ventaja. Pero por cuarta vez se repuso de la adversidad y quedó cuarto.
En un torneo donde con una dosis de regularidad un equipo se puede prender en la discusión por algo importante (lease un ascenso a Primera División), Instituto anoche no dejó pasar la oportunidad y dio vuelta un partido frente a un rival tradicionalmente difícil como el equipo de Mario Gómez. Hoy, si uno mira la tabla, la Gloria está peleando bien arriba.Nada es fácil en la vida y tampoco en el fútbol. Esta victoria ajustada de Instituto con mucho sufrimiento así lo demostró. Sobre todo en un partido que venía mal barajado para la Gloria porque a los 14, en una jugada violenta, perdió a una de sus naves insignia de la remontada futbolística, el delantero Ramón "Wanchope" Ábila, quien se retiró con una fractura en el brazo derecho.
Cuando el hincha no se reponía de esta sorpresiva baja, cuatro minutos después llegó el gol de Matías Quiroga para poner el 1-0 para la visita, y llenar al estadio de sombríos vaticinios.
Los hinchas se las arreglaron para disimular el mal momento y los malos augurios, y no aflojaron en ningún momento su aliento. Fue un momento conmovedor, de esos que cada tanto suele regalar el fútbol.
A nadie escapaba a esta altura del partido que, recibir un gol y estar en desventaja frente a un complicado equipo dirigido por Mario Gómez, no es lo más deseable. Pero la suerte cambió para Instituto apenas comenzó el segundo tiempo. A los 2 minutos, llegó el empate, y ese gol de Favalli retempló los ánimos en las tribunas y en la cancha.
El viento norte seguía soplando, pero sobre el césped las brisas eran otras. De todos modos la visita se plantó para seguir aprovechándose de las necesidades de triunfo de los albirrojos, a partir de contragolpes que ponían nervioso a más de uno.
Pero como para confirmar que la suerte había cambiado decididamente, en uno de esos ataques de Gimnasia su goleador Matías Quiroga, con todo el arco a su disposición y la pelota en su botín, la terminó mandando por sobre la cabecera sur. En el día de Juicio Final, cuando una comisión especial elija los 100 goles errados más increíbles, este seguro que figura en la lista.
Muchos supusieron que, después de esta circunstancia, no cabía otra que el segundo gol de Instituto. Esos viejos cabuleros del tablón, una vez más tuvieron razón. Cuando Juan Martín, que había ingresado por "Wanchope", por poco no se mete con pelota y todo dentro del arco, el estallido festivo fue atronador.
Lo que siguió fueron unos cuantos minutos de sufrimiento. Se podía ver en los rostros, en los gestos de los hinchas, ante cada pelota perdida, o frente a las cada vez más espaciadas aproximaciones del rival. Pero ya nada iba a torcer la historia. Instituto había dado vuelta el partido, y sabía que los puntos lo ponían en carrera por algo grande: mantener latente la chance del ascenso.

