Instituto defendió su reinado
Sin sobrarle demasiado, Instituto empató anoche 1-1 con Independiente Rivadavia de Mendoza y volvió a cortarse solo en la cima de la tabla de posiciones de la B Nacional. El empuje del segundo tiempo le alcanzó a la Gloria para rescatar la igualdad en su
Al final de la función se escucharon aplausos. Más allá de que la película no tuvo el cierre que muchos habían imaginado. Instituto empató 1-1 con Independiente Rivadavia, en su propia cancha y sin jugar muy bien, pero el punto le sirvió para cortarse solo en la cima de la tabla de posiciones de la B Nacional.
En medio de sensaciones ambiguas, finalmente volvió a escucharse en Alta Córdoba el hit que allí se mantiene primero en el ranking: "Y ya lo ve, y ya lo ve, es el puntero cordobés...".
La Gloria y la Lepra animaron un partido lleno de nervios, y los hinchas albirrojos no tardaron en contagiarse. Los primeras reacciones del público local oscilaron entre una llamativa impaciencia para algunos jugadores propios (Coronel o Encina, por caso) y el hostigamiento a Cristian Fabbiani, el "9" del conjunto mendocino.
Sacando provecho de su corpulencia, el ex delantero de River pisó la pelota una y otra vez, usó el hombro, la cola y también “el pico” para incomodar a Barsottini y Erpen o sacar de casillas a Videla (casi se queda con la camiseta azul del atacante) y Damiani (lo “atendió” de un patadón en un tobillo).
En el rol que mejor interpreta, el de Ogro, Fabbiani encaminó las acciones hacia un trámite lleno de fricciones y reproches, funcional a los objetivos más austeros del conjunto visitante.
El propio Fabbiani le puso hielo a una tarde pesada, cuando apenas se jugaban 9 minutos, parando la pelota con el pecho y metiendo un zurdazo desde fuera del área que resultaría inatajable para Chiarini.
A esa altura ya era evidente que Encina, jugando de "4 bis", no era el hombre indicado para frenar al movedizo Lorenzo. Se imponía un cambio de marca, y ahí fue Videla sobre el debutante. Pero al coscoíno se lo vio incómodo y fastidioso en esa función y entonces, cuando el reloj marcaba media hora de juego, el técnico Franco dio otra vuelta de tuerca: Gaitán por Coronel.
Otra de nervios: cuando el DT le estiró la mano para saludarlo, el volante reemplazado le reprobó el gesto y se sentó junto a los suplentes.
Instituto no le encontraba la vuelta al partido. No lograba salir del pantano donde el émulo de Shrek –que hasta tiró un pase de rabona– era amo y señor. Para colmo, la paciencia fue un bien extrañamente escaso ayer en el Monumental.
Cuando Videla pudo jugar más suelto (allí se ganó la ovación y los aplausos), Encina se enchufó y Dybala puso su zurda al servicio del armado del juego, la historia empezó a cambiar. Con algo más de juego, y muchísimo empuje, la Gloria llegó al empate (De Miranda, en contra) a los 18 minutos del período final. No le alcanzó para más, pero fue suficiente para volver a mirar a todos desde arriba.
“El Ogro” ya se fue, y el reinado de Instituto quedó intacto. ¿Felices para siempre?