Holanda busca la fórmula
A puertas cerradas. Los naranjas repiten sistema y quieren combatirle el medio campo a España. Robben confesó que prefiere jugar mal y ganar. La expectativa crece y todo está listo para la finalísima de mañana en Johannesburgo.
Pretoria. ¿Van a la final de mañana? ¿Van a estar en el Soccer City? A horas del cierre del Mundial, la única atracción que queda en Sudáfrica pasa por el partido decisivo entre Holanda y España, que mañana entregará un nuevo campeón mundial. Y apenas la gente local percibe que permanecemos en su país por la Copa del Mundo, la pregunta cae de madura.
Los días siguen siendo cortos en Gauteng, la pequeña provincia donde se encuentran Johannesburgo y Pretoria (separadas por 60 kilómetros), y el frío se resiste a dar su definitivo paso al costado, aunque el sol juega su partido durante las insuficientes horas de luz. Sin embargo, la expectativa por el inédito cruce de holandeses y españoles en la final calienta todo.
El árbitro inglés Howard Webb, un ex policía de 38 años, también vive la previa con tensión. Ayer, durante una de las pocas jornadas en la cual los jueces pudieron hablar, confesó ante la prensa que quiere evitar controversias porque cuando se equivoca no duerme por varias noches. “¿Qué pasó para que viera las cosas así?”, confesó que se pregunta cada vez que falla.
Mientras el árbitro intenta convivir con ese temor, Holanda, que mañana será local para la Fifa, practicó ayer a puertas cerradas en el predio de la Wits University de Johannesburgo. Suerte nula tuvieron los hinchas y algunos periodistas que se llegaron hasta ahí para ver de cerca los movimientos.
El lugar permaneció custodiado al máximo para evitar que trascendieran los trabajos que ordenó el entrenador Bert van Marwijk, aunque como todo se sabe al fin, se conoció que el DT puso mucho énfasis en la parte táctica, y durante un partido entre titulares y suplentes plantó el mismo sistema 4-2-3-1 que tantos resultados le dio hasta ahora: perdió sólo uno de los 27 encuentros que dirigió a la Naranja desde que asumió en 2008 en reemplazo de Marco van Basten.
Durante ese "picado", Van Marwijk paró los 11 con Stekelenburg; Van der Wiel, Heitinga, Mathijsen y Van Bronckhorst; Van Bommel y De Jong; Robben, Sneijder y Kuyt; Van Persie. La atención principal estuvo centrada en la forma de combatirle la tenencia de la pelota a España, uno de los puntos salientes de la selección ibérica, donde Xavi Hernández y Andrés Iniesta deleitan con el control. Holanda sabe que de mitad de la cancha hacia adelante está en condiciones de lastimar, pero para eso necesita antes que nada disputar de igual a igual la gestación.
Sin embargo, al veloz Arjen Robben poco le importa qué armas usará su selección para ser campeón mañana. “Prefiero jugar un partido muy feo y ganar, que uno muy lindo y perder”, confesó con tremenda sinceridad el atacante del Bayern Munich.
Robben, que llegó a Sudáfrica días después que su selección porque hasta último momento estuvo en duda por una lesión en el muslo izquierdo, completó su primer entrenamiento completo hace apenas tres semanas. Luego de un debut tardío, su rendimiento en el Mundial fue de menor a mayor y suma dos goles. El delantero externo admitió: "Todavía no estoy en mi mejor nivel, pero eso es porque de vez en cuando siento dolor. Puedo jugar, pero con dolor. Mejora, pero no es lo ideal".
Así está Holanda, ansiosa esperando que su tercera final mundialista sea la que le permita ganar su primer título. La cita es mañana, a las 15.30, en un histórico Soccer City desbordado de gente y de famosos.

