Heridas que deben cerrarse
Salir de un estado de quiebra y que los socios hayan podido elegir autoridades nuevamente fue el primer y gran paso que necesitaba dar el Mundo Talleres. Pero el crecimiento debe continuar y la referencia no debería centrarse exclusivamente en lo deportivo.
Obviamente que es prioridad el ascenso y devolver a Talleres a su sitial, un objetivo que anhela todo el planeta albiazul. Pero también es cierto que la decadencia que lo llevó casi a su desaparición abrió otras heridas que hay que restañar. Con el reconocimiento de Talleres a Valencia se busca cerrar una herida que hizo que el genial jugador albiazul y su compadre Luis Antonio "Hacha" Ludueña pudieran sentir una caricia, más allá de situaciones anteriores.
Un club, en este caso Talleres, no puede ir adelante si aún persisten cuentas pendientes o rencillas entre los que escribieron su historia. Nadie exige que se les dé un cargo, pero sí que los administradores tengan la lucidez suficiente para aprovecharlos en la mejor función. Mientras no se generen los valores propios y no pueda retenerse a los futbolistas con los que la gente ha logrado identificarse, los ídolos y jugadores más importantes que dio el club en su rica historia seguirán siendo los mejores representantes. Le guste a quien le guste.
