Había de todo... menos del Mundial
Todos los domingos, en la avenida Afonso Pena de Belo Horizonte se monta la “Feria Hippie”, considerada la más grande de Latinoamérica. Anteayer había poco clima de la Copa que se avecina.
Y de repente… Ahí están, como hormigas, caminando uno al lado de otro, con su cerveza en una mano y algo para comer en la otra. Es domingo al mediodía, y la avenida Afonso Pena está repleta de puestos ambulantes, mucho olor a comida, miles de personas comprando desde artesanías hasta obras de arte. Es una tradición para los habitantes de Belo Horizonte hacer esta salida dominguera. Es conocida como la "Feria Hippie", y se realiza en ese sector de la ciudad desde 1991. Comienza en la madruga de todos los domingos y se extiende hasta después de las 15.
Zambullirse en semejante muchedumbre es todo un desafío. Con un portugués muy cerrado, si los brasileños quieren despistarte, lo hacen. Pero siempre, o la gran mayoría de las veces, lo hacen con una sonrisa tratando de comprender a la hora de la comunicación cuando un extranjero le pregunta algo.
Esta feria nació por una idea de artistas de Minas Gerais (estado que contiene a Belo Horizonte) en 1969 y se realizaba en la Plaza de la Libertad. Se hizo tan famosa, que debió trasladarse a un lugar más amplio. Y así se llegó a la avenida Afonso Pena desde 1991. Alrededor de tres mil expositores se juntan todos los domingos y se dividen en diferentes sectores como por ejemplo arte, escultura, muebles, flores, juguetes, ropa de cama y baño, joyas, bolsos, calzado y sobre todo alimentos.
Entre las comidas típicas de Mina Gerais se puede encontrar el típico pan de queso (es como un chipá), sopas especiales, Feijoada (son frijoles negros hervidos con carne), mucha carne de cerdo y comida al paso, para comer mientras se camina esta gran feria.
Para muchos es considerada la más grande de Latinoamérica. Es posible. Lo que es cierto es que a tan pocos días del comienzo de la Copa del Mundo, el Mundial no estaba entre los habitantes de la “Feria Hippie”. Muy pocas banderas de Brasil. Algunas cosas de Cruzeiro y Atlético Mineiro, los clubes más populares de Belo Horizonte.
Pero nada más. Los únicos vestidos para el Mundial eran Bebeu y Cirilo, dos veteranos que estaban vestidos de verde y amarillo, hasta con peluca y sobrero para la ocasión. “Copa do Mundo…”, decían y hacían el gesto con el pulgar para arriba, queriendo dar un apoyo a un torneo que por ahora está tibio en esta ciudad. Da la sensación que se juega en otro país. Comentaban que muchos no quieren exteriorizar su apoyo al Mundial porque hay mucha bronca por los gastos exagerados de Brasil y la Fifa para el fútbol en lugar de invertir en transporte, educación, medicina.
En la “Feria Hippie” había de todo. Y el domingo que viene volverán a cubrir la avenida Afonso Pena. Hasta el domingo pasado, el clima del Mundial no se apreciaba en este lugar tan tradicional de Belo Horizonte. Quizá el próximo. Quizá.