General Paz Juniors: Franco, un poeta enamorado
Franco David González. El “3” de la quinta de General Paz Juniors habla de la pasión que siente por el fútbol. “Mi papá me reta porque practico con la zurda contra la puerta del garaje”, tira.
“Y sí, ¿a quién no le gusta jugar al fútbol?”. La reflexión desnuda su modo de concebir la vida: para él, la tierra es redonda como una pelota; el Dios de su religión lleva botines en los pies, y la historia la escriben los que ganan, es decir, los que más veces aciertan en el arco contrario.
Franco David González, que juega de lateral en la quinta división de General Paz Juniors, llegó al club hace ocho años y desde entonces sólo sueña con una cosa: jugar en la Primera del "Albo".
Ángel, el papá, tras una larga jornada con el uniforme policial, llega a casa y no logra hacerle entender que la puerta del garaje no fue hecha para devolver paredes: “Cuando no estoy jugando en el club, me voy a la plaza a jugar con amigos o me pongo a patear contra la cochera y practico con la zurda para perfeccionarla. A veces, mi papá se enoja y me reta (risas)”.
La mamá Gabriela, maestra jardinera, no tiene más remedio que aprender de fútbol: en casa también vive Ezequiel, volante por izquierda de la 2003 de Juniors que en la temporada pasada marcó 16 goles. “Los fines de semana, como tenemos partido los dos, mi mamá lo lleva a mi hermano, que anda muy bien”, afirma sin ocultar un gramo de felicidad.
Subió rápido. Apenas una práctica le bastó al por entonces delantero para, de Los Cebollitas, ser ascendido a las juveniles: "Fui a entrenar y, al segundo día, ya estaba en las inferiores. En aquel tiempo jugaba arriba. Hacía goles y todo, pero después me pusieron de 3 y me gustó". Los años se encargaron de dibujarle sonrisas, pero también de pintarle lágrimas.
Es que en el 2011, al mayor de los González le tocó descender a la Zona de Plata de la Liga Cordobesa de Fútbol. “Fue una tristeza terrible. Me acuerdo que ganamos dos partidos nomás y el resto los perdimos o empatamos”, recuerda y suelta las palabras aún con un dejo de amargura. Pero sabido es, el fútbol (como la vida) da revancha: “Cuando descendimos creímos que nos iba a seguir yendo mal. Pero ahí nomás nos levantamos y el año pasado salimos campeones, perdiendo nada más que un partido”.
La ruta del sacrificio. Pese a no ser un enamorado del pizarrón, González jamás se llevó si quiera una materia. "No me gusta la escuela, pero sé que tengo que ser responsable y estudiar porque no está bueno pasarse el verano encerrado", tira. Y aunque tampoco le sobraron tiempo ni recursos, siempre llegó a horario al Colegio San Pablo y a entrenamiento: "Mi papá me lleva a todos lados. Al principio, teníamos un auto que andaba a las patadas, pero andaba. Era un 147 que, hace un mes, se lo vendimos a mi entrenador, Eduardo Collazo. Por suerte, ahora pudimos comprar uno más nuevo".
- ¿Tanto te gusta el fútbol?
- Y sí, ¿a quién no le gusta jugar al fútbol? Es lindo tenerlo en los pies, hacer un gol, salir campeón. Tiene cosas malas, como la violencia, pero nada es perfecto.
- ¿Tenés algún otro hobby?
- Me encanta el cuarteto. Ulises Bueno y Damián Córdoba son mis cantantes favoritos, pero fui una sola vez al baile porque los fines de semana tengo partido.
A los costados o donde sea González, que habitualmente juega de 3, no duda en aceptar el desafío cuando le ofrecen hacerlo como 4: "Me gusta jugar por cualquiera de los costados, siempre y cuando pueda llegar al área rival para cabecear o tirar centros".
