Temas del día:

Fútbol, reparador de sueños

No te pierdas la columna de Walter Vargas, periodista de Olé y ESPN y psicólogo social.

31 de diciembre de 2012 a las 10:47 a. m.
Walter Vargas
Fútbol, reparador de sueños
En Córdoba miles de personas demostraron su cariño por la selección (Foto: Sergio Cejas).

Asistimos a la expansión de la visibilidad. Se me hace que lo que está en cuestión hoy es la barrera entre lo privado y lo público. Y en este sentido, se vuelve natural que el hincha, los hinchas, cobren más protagonismo, sea involucrándose más en la vida de su club, sea ampliando los horizontes de lo que se hace más visible.

La fuerte pertenencia futbolera no es novedosa. Pero sí, desde los ‘90 para acá, son mayores las posibilidades de achicar las distancias entre los protagonistas directos y los hinchas. Y los que atañen al fútbol desde adentro lo consienten y lo fomentan, un poco por lo inevitable de la ola y otro poco por conveniencia que terminará siendo tóxica. Aquí nace el fenómeno barrabrava, que amén de la búsqueda de visibilidad se ha hecho posible desde que el fútbol en tanto negocio ha visto incrementarse la torta hasta una dimensión astronómica

Vuelvo al hincha en general. ¿Por qué será que si hoy los estímulos son 100 veces más diversos que en nuestra niñez, cuando los modos de la vida eran más concentrados, el fútbol no sólo sobreviva como devoción sino que multiplique su gravitación y su expansión?

La verdad es que no tengo una respuesta unívoca, sólo un par de hipótesis que se complementan:

1) La ya consignada: los fervores de la visibilidad;

2) Una profunda mella de intensidad de lo que se da en llamar “grandes relatos” tales como Política, Justicia, Porvenir, etcétera, que en general padecen de descreimiento o, en el mejor de los casos, de una apuesta bajas calorías.

El fútbol, el club, el equipo, la camiseta, los colores, no. A pesar de Blatter, Grondona y los jugadores que hoy se besan una camiseta y mañana otra, el fútbol sigue siendo el reparador de sueños por antonomasia. El gran aglutinador de pertenencias, incluso pese a sus contraindicaciones. Allá por finales del siglo próximo pasado, el sociólogo Pablo De Biase observó que asistimos a la era de los hinchas de las hinchadas.

Desde una perspectiva optimista, podríamos pensar que se ven urgidos de meterse más en la vida de sus clubes. Un genuino noble afán de participación. Pero, por aquello de la visibilidad, tal vez entre hinchas y clubes se opere un fenómeno que, aluvión mediático mediante, y disipadas algunas asimetrías indispensables para distinguir una cosa de la otra, remede a gran escala lo que supo plantear la película The Truman Show: los difusos límites entre la realidad y la ficción.