Fútbol millonario que se mueve como amateur
Es un milagro que de Argentina salgan futbolistas que deslumbran en el mundo.
Dybala e Higuaín la rompen en Juventus, el líder italiano; Mascherano hace años que deslumbra en Europa y hoy es uno de los pilares del puntero Barcelona; "el Kun" Agüero" vuelve loco a sus rivales y hace delirar a los hinchas del City en Manchester, tercero en la Premier League; Pastore fue uno de los factores en los que el PSG edificó su poder en Francia en los últimos años; "el Mudo" Vázquez juega en el Sevilla, el equipo que hoy le pelea una porción de poder a Barcelona y Real Madrid en la tabla de posiciones de España.
Cuesta creerlo, pero aquel puñado de jugadores de una lista inmensa repartida por todo el planeta, salió del fútbol argentino. Jugaron en Argentina, incluso algunos lo hicieron en Córdoba sin pasar por Buenos Aires (Vázquez y Dybala). Lo hicieron en un fútbol superprofesionalizado pero con una organización casi parecida a las ligas amateurs.
Hoy, las cabezas más visibles que aparecen en la crisis del fútbol (con algunas excepciones) son casi los mismos que crecieron bajo el ala protectora de Don Julio (Grondona), el presidente eterno de la AFA que crío dirigentes pero nunca les enseñó a volar. Las consecuencias se sufren hoy, con un fútbol devastado, sin estatuto, sin contrato con la TV y que vive bajo la mirada de la Fifa, que permanentemente amenza con una suspensión internacional que complicaría la presencia argentina en Rusia 2018.
Ahora, como si los problemas fueran pocos, el gremio que nuclea a los futbolistas fue al paro. Al paro por reclamar lo que es justo: hay planteles que acumulan deudas de hasta cuatro meses. Es cierto que muchos están al día (Belgrano y Talleres, entre ellos), pero la medida pretende que los que menos tienen reciban algo.
Por ahora no hay plata y los futboleros pasamos de tener un fútbol para casi todos a un fútbol para nadie. Puro amateurismo.
