Temas del día:

Festeja “Wanchope”

Ramón Ábila. El delantero encontró en Huracán un lugar que le permitió ganarse el amor de sus hinchas, acostumbrados a un fútbol exquisito que dio grandes jugadores. El cordobés convirtió 10 goles en los últimos 10 partidos.

24 de febrero de 2015 a las 11:57 a. m.
Festeja “Wanchope”
Por cuatro. “Wanchope” hizo goles en cuatro torneos. / Foto: Télam.

Corrían los minutos el sábado pasado en el segundo tiempo del partido entre Huracán de Parque Patricios y Arsenal de Sarandí. Ramón "Wanchope" Ábila ya había aportado su cuota de efectividad, favorecido por la sorprendente inacción del arquero Esteban Andrada, que se demoró en patear la pelota y le cedió en bandeja la pelota al ex "9" de Instituto para que anotara el único gol del encuentro."Wanchope" recibió el regalo, lo facturó y salió corriendo con los brazos abiertos para recibir el abrazo bohemio de sus compañeros, indolentes tanto como el tanque cordobés, cultores del toque ya sea en el albor o en los estertores de cada partido, en la placidez del triunfo seguro o en medio de las tempestades más dramáticas que no garantizan ni un empate.

Más allá de su destino, el morocho que siempre será vecino cordobés del barrio Remedios de Escalada ya se ha ganado el corazón de la inquebrantable, pero pequeña, porción de la comunidad porteña que todavía no ha transado con la evolución (¿o involución?) táctica de este deporte. El simpatizante del Globito vive el fútbol con un café en la mano, un faso en la otra y la palabra rápida y la memoria ágil para descubrir siempre el perfil estético de un juego que forma parte de sus derechos fundamentales, siempre y cuando respete el buen trato del balón, ofrezca alguna que otra gambeta y seduzca al menos con la intención de tirar un buen caño.

El hincha de Huracán parece seguir subyugado por aquella química incomparable que destilaban, en los años de 1970, Brindisi, Ardiles, Babington, Larrosa, Avallay, y “el Loco” Houseman, o en tiempos más recientes Pastore, Bolatti, Toranzo y Defederico. Cuestión del corazón y de sensibilidad en el pie. Figuritas que han alimentado su alma.

A ese reducto fue a parar “Wanchope”, luego de haber dado media vuelta manzana en su carrera profesional. Su relación con La Gloria, que intercambió amores y enojos, nacida en 2006 cuando llegó para jugar en las divisiones inferiores, constituye una más de las tantas historias de pibes que no terminan de acomodarse en el lugar que siempre quisieron estar, y más como hinchas del club.

La Primera División, a veces tan ingrata como inaccesible, fue una verdadera encrucijada para “el Tanque”, que le ofreció cobijo pero que también le abrió la puerta de salida para sus experiencias en Sarmiento de Junín y Deportivo Morón, antes de volver en 2013 a Alta Córdoba.

Como ya se dijo, en Parque Patricios su manera de jugar encontró eco en los claroscuros de un equipo imprevisible. Luego de hacer el tanto de la victoria ante los de Sarandí, "Wanchope" perdió un par de balones que se transformaron en contragolpes de su adversario que podrían haber terminado en la red de su compañero Marcos Díaz. Y tras eso, ofreció un par de pases de alta calidad que parecieron borrar sus deslices anteriores.Con rumores de verano por un presunto interés de Boca, ya campeón de la Copa Argentina y ascendido a Primera división; con debut con gol en la Copa Libertadores de América y autor de 10 tantos en sus últimos 10 partidos, "Wanchope", mucho más tranquilo y aplomado que antes, según quienes lo conocen, desdobla su interés entre lo que produce en en el estadio Tomás Adolfo Ducó, en su actual romance "quemero", y en las vicisitudes de su querido Instituto, primer amor, amor eterno, final de sus días como futbolero cuando el balón lo devuelva a Córdoba, ya sea para colaborar en algún triunfo "glorioso" o para sentarse en la popular como lo hacía de pibe cuando soñaba con ponerse la camiseta roja y blanca.