Federico Álvarez y su pasado en Belgrano: "No me sentí valorado"
Recordó cuando lo mandaron a entrenar con la Reserva y dice que no se enojó con la gente pero sí con los dirigentes.
Federico Álvarez (25) es un lateral zurdo que surgió en Belgrano, disputó con la remera celeste más de 60 partidos entre los que se cuentan juegos en Primera (55), en la Copa Argentina (3) y en la Sudamericana (3).
Pero más allá de la cantidad de partidos, la decisión futbolística de separarlo del plantel, primero; y rescindirle, después, se concretó. Y ahora el defensor brilla en Quilmes, donde hasta el parate por la pandemia disputó los 21 partidos de la temporada.
"A mí me tocó jugar en Belgrano en los mejores momentos del equipo, cuando estuvo en la liguilla pre Libertadores, en la Sudamericana o la semifinal de la Copa Argentina. Y la verdad es que me fui con una espina clavada. Porque sentí que faltó que me dieran un poco más de confianza", asegura.
“En mi mejor momento en el club, cuando arranque a jugar me habían dado confianza y después se fue perdiendo. El equipo bajó el rendimiento y yo también. Pero la sensación que tuve es que lo pagué más caro que el resto, porque era el jugador más joven del plantel y, de a poco, la confianza se fue perdiendo”, dijo Álvarez.
Pero el defensor es consciente que su nivel de juego no fue el mismo con el correr de los partidos desde su debut el 2 de setiembre de 2013, en el Gigante de Alberdi ante Atlético de Rafaela con Zielinski como entrenador.
“Sé que mi nivel bajó. Y no le voy a echar la culpa a nadie, pero la confianza es algo muy importante y juega muchísimo en nuestra carrera. Y esta es una diferencia muy grande que noté en Quilmes, porque en cuanto llegué, noté que me daban toda la confianza, no solamente el DT, sino los dirigentes y la gente”.
Pero su salida no fue cómo él se la imaginó o cómo lo soñó, porque se dio en circunstancias no menos que poco claras: “No me sentí valorado cuando volví de Quilmes tras un año a préstamo. Me habían dicho que me fuera a ganar minutos y allá jugué 24 partidos. Pero cuando volví y, pensé que iba a tener chances de jugar, nada. A pesar de andar bien en los entrenamientos y de que mis compañeros me dijeran que me veían bien, cuando llegaba el fin de semana ni concentraba. O me dejaban fuera del banco cuando me citaban”.
Golpe a golpe
Pero el peor momento de Federico Álvarez en la “B” se dio antes de su salida, porque para el jugador-hincha fue duro “ser separado del plantel. Me dijeron que me iban a rescindir y me mandaron con un grupo en el que estaban Germán Montoya, Esteban Espíndola, Nahuel Luján, Gastón (Álvarez Suárez), Marcos Rivadero y algún otro chico. Éramos poquitos y nos mandaban a la cancha de sintético y a veces no te daban ni una pelota para entrenar o cuando te ibas a bañar ni una toalla te prestaban”.
“Hablé con Hernán Castex y le dije que me quería ir y él me dijo que el presidente (Franceschi) no quería rescindirme y me mandaron a Reserva. Fuimos con Luján y Rivadero. Pero no hacíamos ni fútbol, porque aunque (Darío) Cavallo, DT de la reserva, nos quería incluir, desde arriba le decían que no”, continuó.
El jugador que hoy suena como una alternativa para ser incorporado a Estudiantes de La Plata, dejó en claro: “Nunca me enojaría con Belgrano. Mi familia entera y yo somos hinchas”.
“Cuando me fui estaba muy enojado con los que manejan el club, no con la gente. Eran ellos los que me trataron mal, pero no sólo a mí, sino a todos los muchachos que se fueron re mal del club. Me formé en Belgrano y lo quiero, porque es mucho más que esas personas que te nombre”, sentenció.
Cuarentena y familia
El tiempo de cuarentena hace que Álvarez le pueda dedicar minutos a la familia a jugar más con su hija (Aitana) de cinco años. En Córdoba, en la casa de sus suegros, entrena “en el espacio que tengo. Pero me las arreglo bien”.
“Tengo contrato hasta el 30 de junio y la idea de la gente de Quilmes es que siga. Pero aún no hemos hablado nada, pero obviamente me quiero quedar porque ellos siempre me han demostrado que me quieren. Además, soy un agradecido, porque estuve un año sin jugar y me dieron la chance de volver”, finalizó el lateral.
La relación con Matías Suárez y Gastón Álvarez Suárez
Familia. Federico Álvarez y Gastón Álvarez Suárez (en Arsenal) son sobrinos de Matías Suárez (el jugador de River) y el fútbol los hizo coincidir en Buenos Aires. "Nos vemos seguido con Gastón, porque está a 10 minutos de mi casa. Matías está un poco más lejos, como a hora y media. Pero nos lo mismo lo veo seguido. Ellos vienen a mi casa o voy a la de ellos. Una vez por semana nos sabemos a juntar a comer algo".
Charlas. "Hablamos de todo. Porque la verdad es que tenemos una relación bárbara, más que parientes somos amigos. ¿De fútbol? Y sí, somos fanáticos. Le preguntamos a Matías de River y esas cosas. También hablamos de Belgrano, somos todos hinchas".
