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Es de Traslasierra, estuvo en Belgrano, se probó en Talleres, fichó en Instituto y explotó en Godoy Cruz

El minaclaverense vive su mejor momento a los 24 años, después de escribir muchos capítulos de sacrificios y esperanzas. En el Tomba explotó y muestra todo su potencial.

07 de julio de 2023, 09:18
Es de Traslasierra, estuvo en Belgrano, se probó en Talleres, fichó en Instituto y explotó en Godoy Cruz
Tadeo Allende. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Tadeo Allende, como lo viene diciendo y demostrando, vive su mejor momento. El delantero nacido en Mina Clavero (24 años) fue noticia por el gol que le hizo el sábado pasado a Talleres, jugando para Godoy Cruz, donde explotó. En “el Tomba”, debutó en Liga, hizo sus primeros goles y fue figura.

Lo es.

“Es un momento increíble y lo estoy disfrutando a full. Le agradezco a mi familia, que me vino a ver; estoy muy contento. Como grupo, estamos muy firmes, muy fuertes. Es una competencia sana. La confianza que me da el técnico es increíble”, agregó el delantero para quien este partido era especial, porque su familia estaba en la tribuna y quería regalarles una actuación para que recordaran.

El minaclaverense disfruta de su momento y sabe que, si sigue así, su destino seguirá siendo mejor. Lo quiere Racing de Avellaneda y algunos clubes sudamericanos. Una transferencia beneficiará a Instituto, que comparte la propiedad de la ficha con “el Tomba”, que le compró el 50%.

El camino se ve más claro, atrás quedaron los momentos más sacrificados de un pibe que tenía bien claro que quería ser profesional.

En Juventud Unida de Mina Clavero

Mariano y Leandro Carbonari fueron dirigentes de Instituto y son familiares de Tadeo. Viven felices porque su sobrino lo está, como todo su entorno. Ellos saben que antes de ser este jugador, fue muchos años la promesa de Juventud Unida de Mina Clavero.

“Es el crédito local. Salió y volvió allí en cada uno de sus intentos por ser lo que es hoy. Cruzaba una tapia y estaba allí. Nosotros, antes y después de ser dirigentes de Instituto, somos hinchas. Pero antes tuvo otras posibilidades, y fue duro”, indicaron los hermanos Carbonari.

Martín Garay, actual lateral de Tigre, pude dar fe de la perseverancia de Tadeo. Jugaron juntos en Juventud Unida y soñaron con ser futbolistas.

Tadeo Allende intenta una chilena ante Ferro, en el empate 2 a 2. (José Gabriel Hernández / La Voz).
Tadeo Allende intenta una chilena ante Ferro, en el empate 2 a 2. (José Gabriel Hernández / La Voz). (José Gabriel Hernández / La Voz)

Belgrano, de muy pibe

La primera salida de Mina Clavero fue hacia Belgrano, con 8 o 9 nueve años. Su padre era hincha perro del Celeste, y a Córdoba llegó el pibito. “Era un niño, y había que hacer 300 kilómetros tres o cuatro veces por semana, incluyendo los días de partido. Jugaba por afuera. Delantero por derecha... y hacía goles”, especificó Leandro Carbonari.

Las distancias le pusieron fin a su ciclo en el Celeste y se volvió a su Juventud Unida de Mina Clavero, a la vida de las sierras, a la tranquilidad de la vida de pueblo. Sin embargo, el sueño era más fuerte. No había podido ser en Belgrano, quizás podría darse en Talleres, aunque papá Marcelo fuera celeste. Para mamá Mariana y su gran cantidad de hermanos, estaría bien donde pudiera ser feliz.

Una prueba en Talleres

Un profesor que estaba en las inferiores albiazules le consiguió una prueba a Tadeo. Otra vez a desandar los 150 kilómetros desde Mina Clavero hacia Córdoba. Bolsito al hombro y lleno de ilusiones. Tenía 14 años, listo para dar el gran salto. Sin embargo, para quienes lo vieron no daba la talla.

“Dijeron que era chiquito y flaquito”, comentaron en el entorno del pibe. Era un golpe duro, pero Tadeo tenía claro qué quería ser. Era injusto porque lo probaron poquito. Es más, quien le bajó el pulgar ya no está en el club albiazul. Igual, nada iba a detener a Tadeo.

Instituto, la proyección

En Instituto, la historia es más conocida. Después de Belgrano y de Talleres, quizá podría ser el momento de Instituto. Santos Turza, ojeador histórico de Instituto y del fútbol argentino, sabía la historia del pibe que seguía haciendo goles en Mina Clavero. Los Carbonari, ya como directivos del club, también se entusiasmaron. Tadeo ya tenía 18 años y se entusiasmó nuevamente.

Lo probaron y quedó. Al fin. Leonardo Nadaya y Sergio Cuquejo dieron el sí, el pibe pasó a jugar en cuarta y división local albirroja de la Liga Cordobesa. Coordinaba Pablo Álvarez y como encargado de los preparadores físicos estaba Paulo Garletti. Arrancó Tadeo y al poco tiempo fue Fernando “Teté” Quiroz, el DT de la primera, quien lo subió para que comenzara a jugar como extremo, y allí lo utilizaría Mauricio Caranta, el DT que lo hizo debutar ante Defensores.

Tadeo Allende llegó a Godoy Cruz desde Instituto y encontró un lugar donde atraviesa su mejor momento. (Los Andes)
Tadeo Allende llegó a Godoy Cruz desde Instituto y encontró un lugar donde atraviesa su mejor momento. (Los Andes) (Los Andes )

“Mauricio me preguntó por dónde me sentía cómodo. En la local, era ‘9′. Cuando vino ´Teté´, me suben y me ponía por afuera porque lo tenía a Martín Pino y a Gonzalo Castillejos. Me gustó jugar por afuera, anduve bien. Ahora estoy por ese lado. Desde los 18 años estoy en Instituto. En la última temporada jugué para la Primera local y anduve bien, metí 10 goles en 13 partidos”, supo contar Tadeo, quien admira a Lewandowski y a Benzema.

Allende dio el paso esperado. Arrancó su carrera, como lo hacían sus compañeros Rodrigo Garro (hoy en Talleres) y los hermanos Watson, Nicolás y Franco.

Luego, llegó el salto a la Liga: Rubén “Bebé” Rodríguez (ex DT de Juniors) que había trabajado en Instituto (lo tuvo en la división local) y había visto a Allende, se convirtió en ayudante de campo de Diego Flores, quien tuvo dos ciclos en Godoy Cruz. “Bebé” recomendó a Tadeo, quien terminó llegando en la segunda gestión del cordobés en “el Tomba”.

Siempre existía esa indefinición sobre si era extremo o “9″. Para Caranta y su cuerpo técnico de Instituto, entre los que estaba el PF Eduardo Larghi, siempre era tema de conversación. Para ellos, su desequilibrio estaba por las bandas, el puesto donde terminó explotando.

En lo que todos coincidían era en que con sus cualidades físicas, pegada y capacidad de juego aéreo podría jugar en Europa, tranquilamente.

Hoy es el momento de disfrutar para el cordobés.