En París está el recambio argentino
Si hay alguna puerta por la que la nueva camada del tenis argentino puede meterse en el tenis grande, ese es Roland Garros, un Grand Slam tan impactante para los jugadores como el gran Arco del Triunfo que domina París, que se disputa sobre polvo de ladrillo, la superficie que los vio nacer.
Allí comenzaron el torneo ocho argentinos, de los cuales cuatro tienen 23 años o menos y forman parte de la nueva generación, que hará el recambio de Carlos Berlocq (31 años), Leo Mayer (27) y Juan Mónaco (30) también participantes en el Abierto galo.
Federico Del Bonis, 34º del mundo, tiene 23 años y no puede ser considerado una promesa sino una realidad. Ya tiene un título ATP, en el Abierto de San Pablo (Brasil) este año, y dos finales (Niza 2014 y Hamburgo 2013). Y si bien perdió rápido ante un rival desconocido (el serbio Dusan Lajovic, 83º de la ATP), puede haber sentido el cansancio de su final en Niza el domingo pasado.
Una situación similar es la de la santafesina Paula Ormaechea, 75ª del mundo, quien con 21 años ya lleva dos temporadas jugando Grand Slam (empezó a los 19). En 2013 alcanzó la tercera ronda en París y este año igualó ese rendimiento. Hace rato que es la número uno argentina, y ya ha jugado finales del circuito WTA.
Otra es la perspectiva de Diego Schwartzmann, 109º del mundo; y Facundo Argüello, 114º. Con 21 años, son la avanzada de una generación en la que también se anotan Agustín Velotti, Renzo Olivo y Andrea Collarini. Ambos hicieron un buen partido en el debut. Schwartzmann ganando un partido "ganable" ante el portugués Gastao Elias (muchas veces asegurarse lo obvio no es tan fácil en el debut en un gran escenario como este), y cumplió un digno papel ante el suizo Roger Federer en una cancha central de Roland Garros, una experiencia única para él.
El cordobés por su parte, también tuvo una buena prueba llevando a cinco sets al experimentado checo Radek Stepanek (35 años), quien ya está instalado en tercera ronda. Si bien evidenció que le faltó madurez y experiencia para sortear los momentos críticos del partido, en los dos primeros sets Argüello demostró que tenis tiene para complicar a rivales de esa jerarquía. Quizá le faltó ese aplomo y decisión que sí tuvo Facundo Bagnis para imponerse al experimentado francés Julien Benneteau (32 años) por 18-16 en el quinto set. Claro que lo hizo con tres años más de edad.
Como sea, en pleno proceso de renovación y recambio, Argentina está poniendo en la arena del coliseo de París a sus jugadores de la próxima década. Es allí, en los grandes escenarios y frente a los grandes rivales, donde adquieren temple los buenos jugadores.

