En las tribunas, Talleres festejó el triunfo ante Boca Unidos como un ascenso
Siempre presentes. Los hinchas de la “T” coparon el Kempes para alentar al Matador. Gritaron “dale, campeóoon” y se quedaron hasta después del partido. Se vivió una fiesta en las tribunas.
La noche invitaba a quedarse en casa. Frío, lluvia y encima al partido lo transmitían por televisión después del amistoso de la selección. Pero no. El hincha de Talleres sabe que la pasión se demuestra en la cancha y copó el Kempes. Su ilusión de volver a Primera después de 12 años es más fuerte que cualquier cosa. Que lo diga ese puñado de adolescentes que, cebados por la luz de una cámara de TV, cantaban y se empujaban como locos en el estacionamiento.
Desde temprano los hinchas comenzaron a poblar cada rincón del Kempes, aunque la multitud pudo verse a pleno cuando el partido había arrancado.
El ingreso del arquero Guido Herrera al precalentamiento bajo una tenue llovizna arrancó los primeros aplausos y accionó las gargantas albiazules. A partir de ahí empezó la fiesta. Flashes, banderas y cantos impregnaron la atmósfera del mundialista.
Qué distinto es ver a un Talleres protagonista, líder del campeonato y a sus hinchas ilusionados. Si hasta no hace mucho cada lateral era un reto al aire, un insulto reprimido.
El gol de Solis, antes de la media hora de juego, encendió definitivamente las tribunas. “Y vamo’ a dar la vuelta, la vamo’ a dedicar...”, retumbó como un desahogo convertido en hit.
El autor del gol fue ovacionado cuando, a pocos minutos del final, fue reemplazado por Araujo. Y también Eial Strahman, que cerró la noche con el 2-0 para que las gargantas entonen un “dale campeóoon, dale campeóoon” que inundó el Kempes hasta después del partido.
Pero en el podio de las ovaciones no pueden falta Klusener y Burgos. Y mucho menos para el DT, Frank Kudelka.
“Che, Belgrano... che, Belgrano... cada vez nos falta menos para volvernos a ver”, se fueron cantando los albiazules. Un ruego, un anhelo, un sueño. Cada vez más cerca.