Emiliano Tade, argentino que pasó de ser lavaplatos a jugar el Mundial de Clubes
Con 26 años, el santiagueño vivirá su cuarta competencia a en el máximo torneo de clubes del planeta. Buscará, por primera vez, llegar a la segunda fase.
Esta tarde, cuando el Auckland City neozelandés se mida ante el Moghreb Athletic Tetuán, en el arranque del Mundial de Clubes de Marruecos, el argentino Emiliano Tade vivirá un nuevo capítulo de su nueva vida de ensueño.
Es que, a pesar de haber viajado a Oceanía con otros objetivos, y sin mayores expectativas, encontró en el fútbol un nuevo destino: ser, a sus 26 años, un jugador reconocido en Nueva Zelanda.
"Quería llevar otro tipo de vida. Llevé los botines por si acaso y se me dio la oportunidad", contó Tade.
"Mi cambio de país no fue por el fútbol, fue por cambiar de vida, quería llevar otro tipo de vida. Llevé los botines por si acaso y se me dio la oportunidad", explicó en una charla con la agencia AFP hace tres años en Japón, y que ahora reproduce Canchallena.
Así, comenzó su "nueva vida" haciendo trabajos ocasionales, como por ejemplo, el de lavacopas en un restaurante. Sin embargo, su conocimiento del fútbol provocó el gran cambio.
Por medio de un amigo también residente en Nueva Zelanda, Tade hizo una prueba para dos clubes amateur y fue aceptado por el Wellington United en 2009. En 2010 pasó al fútbol semiprofesional uniéndose al Team Wellinton y en 2011 fue contratado por Auckland City, el club que domina el fútbol neozelandés en los últimos años y donde juega desde entonces.
Pieza clave en su equipo, viene de ser la figura, y goleador, en la final de la Liga de Campeones de Oceanía, convirtiendo dos goles decisivos para que el Auckland City le gane al Amicale de Vanuatu y acceda al Mundial, donde espera llegar a la segunda fase.
