Eliminatorias: Quinteros, el DT de Bolivia, sabe que ante Argentina no será nada fácil
El técnico de Bolivia destacó el potencial de las individualidades de Argentina, su rival del viernes 11 de este mes en el Monumental. De todos modos, aseguró que “no hay que tener temor de enfrentar a Messi, Agüero, Higuaín o Di María”.
Gustavo Quinteros es considerado uno de los entrenadores más exitosos del fútbol boliviano de los últimos tiempos. Fue campeón en Blooming, Bolívar y Oriente Petrolero, y con esos antecedentes asumió en enero pasado la conducción del seleccionado de aquel país. Pero en este nuevo desafío, la suerte ha sido esquiva para "el Facha", como llaman en Bolivia al DT santafesino: en 13 partidos, apenas cosechó cuatro empates y nueve derrotas.
Los traspiés ante Uruguay (2-4 en Montevideo) y Colombia (1-2 en La Paz), en el arranque en las eliminatorias sudamericanas, lo dejaron en una posición incómoda.
Los clubes, argumentando una millonaria pérdida económica por la cesión de sus jugadores, le quitaron a su gestión el "respaldo total" que le habían prometido hace apenas 10 meses, y las próximas visitas a Argentina y Venezuela, también por la clasificación mundialista, plantean un horizonte difícil en el que asoma como posibilidad concreta la interrupción de un ciclo.
Quinteros, de 46 años, sabe que el partido del 11 de este mes en la cancha de River Plate puede ser determinante para el futuro del equipo y de su gestión, pero no le esquiva al bulto. "Vamos a planificar las cosas de la mejor forma, dentro de nuestras posibilidades, para tratar de hacer un buen partido ante Argentina. La idea es repetir lo que hicimos en el 1-1 de la Copa América", afirma en alusión al encuentro del 1º de julio pasado en La Plata.
"Argentina tiene a todos sus futbolistas en ligas muy importantes del mundo y la mayoría de los nuestros tiene mucho menos roce internacional. Las diferencias con todos los otros seleccionados del continente son muy grandes y la única forma de nivelarnos es trabajando mucho. Es lo que tratamos de hacerles entender a los dirigentes", destacó el ex defensor de Argentinos Juniors y San Lorenzo, quien en nuestro país también tuvo una experiencia como entrenador de San Martín de San Juan.
-¿Y los directivos lo entienden?–Es una lucha constante. Nosotros debíamos empezar los entrenamientos la semana pasada, pero los clubes decidieron no prestar a sus jugadores y por eso arrancamos siete días después. No lo tomo como algo personal. Sucede que es difícil cambiar la mentalidad de la dirigencia. A veces se nos complica en demasía hacer un trabajo bien planificado, bien organizado, para conseguir los objetivos. Hay que luchar contra muchas adversidades.
–¿No considera apresurado ese desánimo que expresa la decisión de los clubes? Faltan 16 partidos y hay cuatro plazas y media para nueve selecciones. –Sí. Lo que pasa también es que hay mucho trasfondo político en esto. Hay dirigentes de clubes importantes que no están a favor de los dirigentes de la federación y eso influye de mala manera en todo el fútbol boliviano. También hay que tener en cuenta que el fútbol de Bolivia no consigue nada importante desde 1993, cuando se clasificó al Mundial de Estados Unidos, y entonces hay un ánimo negativo con el trabajo del seleccionado.
-Usted integró como nacionalizado esa selección del '94, ¿qué tan lejos está hoy el fútbol boliviano de aquella realidad?–El sistema de eliminatorias es diferente, hoy se juegan más partidos. Además, las otras selecciones evolucionaron mucho y Bolivia se quedó. Aquí hay que hacer una gran reestructuración desde el fútbol amateur y juvenil, porque cada vez tenemos menos cantidad de futbolistas para poder meter mano.
–Enfrentar a un equipo que tiene a Messi y a otras tantas figuras debe representar trabajo extra para un entrenador.–Sí, claro. La verdad es que es complicado, pero yo les digo a mis jugadores que eso tiene que ser una gran motivación y no una presión. No hay que tener temor de enfrentar a Messi, Agüero, Higuaín, Di María o quien sea, más allá de que se trate de jugadores que triunfan en los mejores clubes del mundo. Ojalá que ese día estemos lo suficientemente concentrados como para poder hacer bien las cosas y empezar a recuperar de visitantes esos tres puntos que perdimos en nuestro primer partido como locales.
–Argentina también llegará con presiones. –Vi los dos partidos. Ante Chile jugó muy bien de contragolpe y lo liquidó rápido; y contra Venezuela tuvo situaciones claras en los primeros minutos, pero después fue superado físicamente y perdió bien. De todos modos, enfrentar a esos jugadores siempre es complicado: tienen una calidad enorme y si están iluminados te pueden hacer un desastre. Debemos estar preparados para defender bien y aprovechar los espacios que puedan dejar atrás para tratar de llegar al gol.
–¿Coincide en que tendrá enfrente a grandes individualidades pero también a un equipo en formación?–Siempre es complicado cambiar de entrenador, porque hay que empezar todo de nuevo y adaptarse a una nueva idea. Sabella es un gran técnico pero hay que darle tiempo para que los jugadores puedan automatizar lo que él quiere y logren hacerlo de la mejor manera. Con el correr de los entrenamientos y los partidos Argentina seguramente va a mejorar su funcionamiento, más allá de que para nosotros, los seleccionadores, es mucho más difícil hacer un equipo bien competitivo cuando no tenés todo el tiempo a tus dirigidos.
–¿Prefería Buenos Aires o Córdoba como sede del partido?–Para nosotros hubiese sido peor jugar en Córdoba. No por la ciudad o por el estadio, sino por el viaje. Yo soy de Cafferata, casi en el límite de Santa Fe con Córdoba, conozco mucho la zona de Corral de Bustos y Monte Maiz. Tengo muy lindos recuerdos de allí, además de muchos amigos, y me hubiese gustado ir. El tema es que Bolivia es humilde y no tiene posibilidad de usar un chárter para todos los viajes, y entonces tendríamos que ir por vuelo regular y hacer las conexiones locales. Iba a ser mucho más cansador.
–Carlos Chávez, presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, ya anticipó que después de esta serie de partidos habrá una revisión de su gestión al frente del equipo.–Los 18 años de fracasos del seleccionado generan impaciencia y cuando el equipo pierde hay gente a la que no le gusta, pero el presidente no tiene dudas y yo tampoco. A lo mejor, cuando uno vea que no hay muchas chances de clasificación, y teniendo en cuenta que tuve otras posibilidades de trabajo, pueda optar por irme… Pero por ahora estoy pensando en la selección, en poder desarrollar un trabajo que está planificado a largo plazo. Aquí tenemos un fútbol donde hay que corregir un montón de cosas.
–Que Bolivia juegue el Mundial 2014, ¿es una posibilidad, una ilusión o una utopía?–Arrancamos esta eliminatoria con la ilusión de jugar bien y de lograr la clasificación, pero nos hemos dado cuenta de que debemos enfrentar a selecciones que tiene un poderío increíble, y también de que nosotros no tenemos ese nivel. Así y todo, vamos a tratar de hacer las cosas lo mejor posible.