El último adiós al Autotrol del Estadio Córdoba
El cartel electrónico de la popular norte fue derrumbado, como parte de las reformas del Estadio Mario Alberto Kempes. Mundo D lo vivió junto con tres ex empleados, que lo operaban en su inauguración, en 1978.
Cuando alguien ingresaba al viejo Estadio Córdoba, después del campo de juego, lo que nadie dejaba de mirar era el tablero electrónico. El miércoles a las 14.15, después de 32 años, el denominado Autotrol fue derrumbado, como parte de las remodelaciones que tendrá el Mario Alberto Kempes para la próxima Copa América.
Con ese montón de escombros se fue un pedazo grande de la historia del máximo escenario del fútbol cordobés. Mundo D reunió a tres personas que trabajaron en sus inicios, en 1978: Mario Luna, la voz del estadio; Jorge Apestegui, operador del tablero electrónico; y Eduardo Artigau, a cargo del sonido.
"No puede ser", fue la respuesta espontánea cuando se enteraron que lo demolían. Es que durante muchos años le dieron vida al tablero que lucía imponente sobre la popular norte. Recordaron los días de trabajo, que comenzaba varias horas antes de los partidos. Probaban focos, llevaban discos de pasta, grababan cintas y preparaban la torta publicitaria.
Apestegui, quien se dedica a comunicaciones digitales, dice: "Cada caracter estaba formado por 35 foquitos de 40 watts. Así que había gente dentro para reponer las lamparitas que se quemaban. Tenía preparadas todas las posibilidades y había un código para cada resultado. Ni bien hacían un gol, elegía el código correspondiente, se actualizaba el resultado y quedaba la tabla de posiciones".
El locutor Luna rememora: "Las condiciones de sonido eran tan perfectas, que sonaba como un teatro. Había elementos que hacían cierto retardo en distintos lugares del estadio y todos escuchaban al mismo tiempo. La gente no escuchaba eco. José María Muñoz preguntó de quién era esa voz, me quiso conocer y me hizo una nota".
Artigau, quien trabaja en el Departamento Comercial de La Voz del Interior, evoca con nostalgia: "Nos divertíamos haciendo lo que hacíamos". Y tiro un par de travesuras, como cuando en el cartel electrónico aparecieron el dibujo de Clemente o un tanquecito de guerra. "Esa foto dio la vuelta al mundo", acota Apestegui, que explicó: "Con el tanquecito se armó mucho lío porque era como que mostrábamos la fuerza de la represión o no sé qué interpretación le dio el periodismo. En realidad, queríamos hacer una prueba para ver si se podían hacer dibujitos en secuencia. Elegí un tanquecito como pudo haber sido un patito".
Más anécdotasLuna cuenta un par de anécdotas jugosas: "El día de la inauguración, digo: 'Señoras y señores, buenas noches. Comienza a transmitir la voz del Estadio Córdoba hacia el Mundial '78'. Y hubo una ovación porque todo estaba en silencio. Y Miguel Clariá, que trabajaba en Radio Universidad, dijo que la primera ovación en el estadio había sido para mí. Eso es para mi orgullo personal".
Y el locutor agrega otra: "Un día que jugaban Belgrano y All Boys, \'el Negro\' Brizuela abrió la transmisión porque no había llegado el locutor. Le pedí a 'Charly' (Artigau) que se hiciera cargo del tablero y me fui a darle una mano. Me agradeció y me puse a trabajar. La casualidad tan grande hizo que entre los suplentes de All Boys había un jugador que se llamaba Mario Luna. En el segundo tiempo, cuando entra, Víctor dijo: 'Me vuelvo a quedar sin locutor. Ahora entra Mario Luna'. Fue muy gracioso".
Hay muchas recuerdos a don Víctor. Cuentan que había una competencia sana con la radio y que a veces hasta lo saludaban desde el tablero electrónico. "Gracias por el saludo, pero me siguen ganando", dicen que decía al aire el comentarista.
"Charly" Artigau detalla su anécdota: "Uno llevó El Gráfico y salía la foto de Clemente. Lo veía Jorge (Apestegui) que estaba tecleando caracteres y en el entretiempo lo tuvo listo. Hasta programó la secuencia en la que Clemente salió caminando y saltó. A los 10 minutos nos querían echar a todos juntos porque no teníamos el permiso para pasarlo".
Apestegui no olvida: "El día anterior al primer partido oficial se hicieron las pruebas y el cartel no funcionaba. Buscaron y encontraron que unos ratones habían comido unos cables. La gente de Autotrol trabajó toda la noche y al otro día funcionó. Fue muy estresante".Y cayó...
La caídaDespués de que los taladros mecánicos y la máquina percutora hicieran su trabajo, la mole de cemento se derrumbó. Hubo algunos aplausos de los presentes. Pero los ex operadores estuvieron lejos de hacerlo.
Artigau: "Es tristísimo porque nosotros, de cierta manera, lo vimos nacer. Muchas veces estuvimos caminando dentro de esas pasarelas porque había paneles que se abrían o bombitas que se quemaban. En ese afán de querer que todo funcionara, a pesar de que no nos tocaba, hacíamos ese servicio técnico. Y verlo que se venga abajo no es para nada grato. Perdimos un chico de más de 30 años".
Apestegui: "Mi sentimiento está muy lejos de aplaudir como hicieron todos. No sé explicarlo. Es como una congoja, tristeza. Fue una experiencia muy linda y apenas cayó, nos miramos con Mario y no nos dijimos nada, pero los dos estábamos sintiendo lo mismo: una cosa adentro como que la tecnología pasa por arriba un montón de historias que uno vivió".
Luna: "Es muy contradictorio lo que siento. Es algo tan emblemático, que muere, pero para permitir nacer algo mejor, que seguramente será bien recibido como medio de información dentro del estadio".

