Temas del día:

El título o la recaudación

La historia secreta del subcampeón. Antes de la segunda final, el plantel de Racing rechazó una propuesta para garantizarse el campeonato a cambio de lo producido en boleterías.

19 de diciembre de 2010 a las 08:04 p. m.
Gustavo Farias
El título o la recaudación

El 5-1 que le propinó Rosario Central en el Gigante de Arroyito, sólo le dejaba margen para la hazaña. Racing tenía que levantar cuatro goles –un 4-0 lo clasificaba campeón por aquello del valor doble de los tantos de visitante– pero, a pesar de ello, el equipo del "Coco" Basile, ofensivo como pocos, gozaba de algún crédito para la empresa que, de paso, lo clasificara a la Copa Libertadores. Al fin y al cabo, en semifinales nomás, le había ganado con ese marcador al Independiente de Bochini, Alzamendi, Brailovsky y compañía, en la más alta exhibición brindada por la Academia en ese torneo.

Había confianza en poder demostrar que lo de Rosario todavía no era "cosa juzgada", pero un día antes de la finalísima una tentadora oferta los puso a prueba. "Nos garantizan el título a cambio de la recaudación". La frase, pronunciada por un alto directivo de Racing, se escuchó en el Hotel Mon Petit, de Villa Carlos Paz, donde el plantel cordobés concentró durante 21 días seguidos, después de su clasificación a la segunda ronda. "Decidan, es la plata de ustedes", les pidió el directivo. Es que los jugadores habían acordado con la directiva que los premios a percibir estarían directamente relacionados con la taquilla –el 50 por ciento, deducido los gastos– y el de esa final se perfilaba como el primer dinero "grande" a cobrar, en un club donde los salarios eran los de cualquier empleado de la época.

"Nosotros desconfiábamos de lo que nos dijeron y además pensábamos que podíamos golear sin nada raro. ¿Cómo íbamos a salir campeones para volvernos a casa sin un mango?", contó uno de los jugadores. "Entre necesidad y convencimiento, se impuso la postura de salir a ganar y asegurarse el dinero", recordó otro.

Lo concreto fue que, tras una corta deliberación, el grupo decidió jugársela por derecha y esperar una convocatoria multitudinaria a pesar del 1-5 del partido de ida.

"Cobrábamos 1.000 pesos por partido ganado, 500 por empate y nada si perdíamos. Llegar a la final y cobrar el premio me permitió comprarme un Renault 12 modelo '76, es decir con cuatro años de uso", recordó otro futbolista del subcampeón Nacional.

Todos con RacingCórdoba toda se alineó con Racing. Eran años en que las rivalidades entre las hinchadas cordobesas quedaban de lado cuando cualquier equipo de la Docta enfrentaba a porteños o rosarinos. Por eso el Estadio Córdoba lució banderas y gorritos de todos los colores. La Barra de la Gloria y la Agrupación Albiazul Atiavi, a través de sus líderes, hicieron público su apoyo a la Academia, y si bien los Piratas de Belgrano no viajaron a Rosario porque exigieron colectivos, comidas y entradas, no fueron pocos los fanáticos celestes que apoyaron a los del "Coco" Basile.

“Nosotros y toda la gente de Instituto gritamos los goles de Talleres y de Racing en el torneo”, explicaba al diario Tiempo de Córdoba Jorge Vargas, líder de los albirrojos, mientras que Guillermo Pereyra, tesorero de la barra La Gloria, sostenía que “cuando ya entra a jugar Córdoba, todos nos adherimos con pasión y mucho calor”.

Por el lado de Talleres, Irma Igarzábal “la Tía Videla”, una de las referentes de la hinchada albiazul, reconoció que “lo de Racing merece todo nuestro apoyo. Lo que consiguieron fue con mucho sacrificio y humildad. Aunque es muy difícil, ojalá que sean campeones”.

Con todas las hinchadas de Córdoba unidas, más la llegada de unos 7.000 rosarinos, el Chateau lució casi completo. Se recaudaron 1.168.470.500 de pesos, la cifra más alta de todo el torneo –superior a los dos clásicos Boca-River– que representaba unos 585 mil dólares de los años de “la plata dulce”.

Al final, el 2-0 con goles de Atilio Oyola y Roberto Gasparini no alcanzó más que para un triste consuelo. “La cosa pudo cambiar en el primer tiempo si el árbitro (Teodoro Nitti) nos hubiera cobrado un claro penal por mano de Ghielmetti cuando íbamos 1-0”, recuerda hoy “el Pato” Gasparini.

Rosario Central, a pesar de la derrota, trasladó el carnaval a su ciudad. En Nueva Italia no había fiesta, pero sobraban motivos para enorgullecerse de una campaña epopéyica, por más que el final haya sido sin broche de oro.

Más de Deportes - Fútbol