Felipe Ronchetti, a sus 20 años, tiene las cosas muy claras. Sabe que, con cada paso que da, está construyendo su camino. Que puede ir por rutas distintas a los demás. Lejos de lo que parece lo más lógico.
Aunque la meta de Felipe es la misma que la de tantos jugadores jóvenes de Córdoba: llegar a primera, pero el eligió hacerlo de otra manera. A su forma.
Si el anhelo de todos es llegar a la primera de un club de Argentina para luego saltar a Europa, Ronchetti hizo las cosas al revés. De Suiza volvió a Córdoba con el deseo ferviente de ser un jugador profesional.
Y no está lejos, ya que actualmente forma parte de la reserva de Instituto que conduce Daniel “Miliki” Jiménez y ya ha compartido entrenamientos con el primer equipo de la Gloria, que conduce Lucas Bovaglio.
Pero, claro, todavía hay mucho por hacer. Y en eso está este enganche categoría 2003 que tomó una fuerte decisión: volver a la tierra donde nació para buscar la oportunidad.
Antes había realizado toda su formación en Suiza, en el FC Lugano, para luego pasar por el FC Chiasso (también suizo) y por Tsarsko Selo Sofía, de la Primera División de Bulgaria.



“Yo siempre viví en Suiza. Nací en Córdoba y a los 3 años me fui, por trabajo de mis viejos y una decisión de vida de ellos. Estuve allá todos estos años, me crie en Europa, tanto en el colegio como en el fútbol. Empecé a jugar en el FC Lugano, equipo de Primera División de Suiza, donde hice todas las inferiores. Llegué hasta la reserva. Para seguir mi crecimiento, me mandaron a préstamo al FC Chiasso, donde estuve hasta el año pasado, en Segunda División de Suiza. También tuve un pequeño paso de seis meses en el fútbol búlgaro, desde enero hasta junio de 2022, donde jugué en el club Tsarsko Selo Sofía. Esa fue toda mi etapa de formación como jugador”, cuenta Ronchetti a Mundo D.

La decisión de volver a las raíces
Felipe tiene aún gran parte de su familia en Córdoba. Y cada fin de año era una fija la visita para la época de las Fiestas.
Pero en 2022 algo fue diferente: surgió la posibilidad de probarse en Instituto en esa visita de fin de año que se extendió más de la cuenta.
Felipe quedó seleccionado en el Albirrojo para formar parte de la división reserva que participa del Torneo Proyección de Liga Profesional.
Y no lo dudó: cambió Suiza por el predio de La Agustina.
“Yo vengo todos los años a Córdoba, para Navidad. Esta vez quise probar y empezar a entrenar con un club acá para ver dónde estaba posicionado yo, cómo era el fútbol argentino y qué podía incorporar. Empecé a entrenar en la reserva de Instituto gracias a un contacto de mi representante y desde ahí me dijeron que me querían, que me podía desarrollar en la reserva. No dudé dos segundos en decir que sí. Para mí es un paso muy importante estar en Instituto y en el país. Logré rescindir mi contrato en Suiza y venir con el pase en mi poder”, agrega Felipe, quien cuenta con la nacionalidad suiza y con la argentina.

“Siempre miré el fútbol argentino en TV, me lo imaginé cómo lo estoy enfrentando. Por suerte, mis compañeros me recibieron muy bien, hay un grupo muy lindo. Eso es muy importante, porque llegar de otro país e integrarte rápido es muy importante. Me encontré con un club que le da mucha importancia a las divisiones inferiores, donde se trabaja muy bien. Me toca tener como entrenador a ‘Miliki’ Jiménez y a Federico Bongioanni, que tienen gran experiencia. Uno escucha y aprende muchas cosas de ellos. Los primeros meses fueron muy buenos. Estoy entrenando y tratando de ganarme un lugar”, señala Ronchetti, quien también se puso la “10″ de la Gloria en la primera local de Liga Cordobesa.
Allí le tocó jugar y conocer realidades muy distintas a la del fútbol europeo, como –por ejemplo– la cancha de Libertad.
“Jugar en Liga Cordobesa ha sido un gran aprendizaje. Jugué cuatro o cinco partidos. Yo vengo de un país donde las canchas y todo lo que es infraestructura está muy avanzado. Europa es muy diferente. Pero son experiencias que ayudan y me gusta vivirlas. Soy hijo único y mis padres están en Suiza, tienen su vida allá. Me va a tocar quedarme solo ahora, que es una cosa nueva para mí. Es un gran paso no solo deportivo, sino de vida”, destaca.
Felipe comparte representante (Adrián Castellanos) con otros talentos de fútbol cordobés como Bruno Zapelli y Franco Watson.
Y espera lograr trascender desde Córdoba con su fútbol.
Los que lo han visto jugar lo definen como un jugador técnico, con muy buena pegada, al que le falta sumar ese “potrero” que no tienen los futbolistas formados en Europa.

“Muchos me dicen… ‘Estás en Europa, para qué te volvés’. Yo creo que Argentina en este momento es una muy buena oportunidad. Por eso no dudé en aceptar y quedarme acá. El fútbol aquí es muy físico, más intenso. No te dan tiempo de pisar la pelota. Tenés que largarla rápido, porque te comen en dos segundos. Trato de desarrollar también mi manera de jugar y de aprender cosas nuevas. La Primera División se ve cerca, como algo posible, es mi gran objetivo. Hay muchos chicos que juegan y hacen las cosas muy bien. Trato de hacer mi camino”.
Su papá, Marcelo, lo acompañó a Córdoba para que Felipe pudiera “acomodarse” y en los próximos días estará retornando a Suiza. Como exdeportista –fue jugador de hockey en la ciudad–, sabe bien de qué se trata la vida que eligió su hijo.
“Para su desarrollo personal es una decisión acertada. Creemos que la Liga Argentina es un campeonato de gran nivel. En Suiza ya había llegado a un techo. Para poder seguir creciendo, creímos que Instituto era muy buena opción, ya que es un club que les da lugar a los jóvenes. Varias razones se juntaron para cerrar esta decisión. Fue una decisión de Felipe, y nosotros lo acompañamos”, señala su padre, quien lo define como jugador: “En Europa se trabaja lo técnico y lo táctico. Tiene una muy buena base. Su madre y yo fuimos deportistas, jugadores de hockey sobre césped. Trae en la sangre el deporte. Le falta a Felipe ese potrero que nunca tuvo. Allá el fútbol es demasiado ordenado. Falta que uno se salga del libreto. Ahora depende todo de él”.
Felipe tiene como pierna hábil la derecha, aunque maneja los dos perfiles. “Me falta adaptarme completamente al fútbol argentino y tener un poco más de decisión a la hora de defender la pelota. Vine a terminar de desarrollarme y a aprender nuevas cosas que me van a servir, si algún día me toca jugar en Primera. Sueño con jugar en la cancha de Instituto. La veo llena y dan ganas de estar ahí adentro. Por ese objetivo vine desde Suiza a Córdoba”, cierra Felipe Ronchetti, un enganche que hace su propio camino, a su tiempo y a su ritmo.
Pero el sueño es el mismo acá o allá: triunfar con la pelota y la “10″ en la espalda.