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El show de Baldassi

El árbitro cordobés, en el Mundial. Dirigirá Serbia-Ghana el domingo. Ayer se cansó de dar entrevistas, se mostró feliz y bromeó.

07 de junio de 2010 a las 08:34 a. m.
Federico Giammaría, enviado especial a Sudáfrica
El show de Baldassi
Baldassi extraña un poco y se quejó por las malas conexiones de Internet que tiene en Sudáfrica. Igual, la está pasando bien (Foto: La Voz).

Pretoria. Algo debía hacer el camerunés Evarist Menkouande para matar el tiempo. Sentado, solo, era un extraño entre tanto famoso. Así que comenzó a sacarse los mocos y luego, a tomar fotos. La prensa no lo molestó durante el encuentro entre los árbitros y la prensa que la Fifa organizó ayer, y el juez de línea africano se la pasó sentado mirando el show. Que, por supuesto, encabezó el uzbeko Ravshan Irmatov (enjuto, tímido, pero simpático) encargado de dirigir el partido inaugural el viernes próximo, y que fue secundado por el cordobés Héctor Baldassi, un personaje del referato mundial.

"Baldassi es un gran profesional. Y es el más bromista del grupo", dijo el alemán Wolfgang Stark, que dirigirá Argentina-Nigeria. El teutón, alto, ojos celestes, sonrisa amable, dio fe de la fama de "la Coneja".

Para llegar a ver a los jueces hubo antes una odisea. Aislados, la Fifa los ha alojado en un resorts de película... de aventuras. Las imágenes de la tantas veces vista Daktari, aquella serie de los ’60, parecieron vivas al tomar rumbo hacia Kameeldrift, un punto perdido en el mapa. Árboles enormes, vegetación extravagante y un camino de tierra roja de documental.

Fue ir a tientas hasta que aparecieron cabañas blancas y un parque gigante, de césped al ras, del Kievits Kroon. A unos 30 kilómetros de Pretoria.

Hasta allí hubo que llegar en busca de Baldassi. Y ahí, dice “la Coneja”, está como en su casa. “Esto es como Salsipuedes o Río Ceballos. ¡Tiene una tranquilidad! Yo siento como si estuviera en mi casa. No se escuchan ruidos, es pura paz. Obviamente, en mi casa pero con todo lo que esto significa”, le dijo ayer a Mundo D.

Tampoco fue fácil acceder al cordobés. Fue entrevistado por medios de Argentina, de Colombia, de Chile, y por varias agencias internacionales. Es que hoy los árbitros son estrellas del fútbol. Los viste Adidas, la Fifa los aloja en un hotel increíble y los medios los buscan para una exclusiva. Y ellos, los jueces, acceden contentos.

El espíritu del grupo

“Anímica y físicamente, llego mil  puntos. Estoy feliz, orgulloso de representar al arbitraje argentino”, decía Baldassi, quien dirigirá el próximo domingo Serbia-Ghana (en Pretoria).

–¿Te daba igual el partido que te tocara?

–Sí. Cualquiera de las 32 selecciones es importante. Y el partido Serbia-Ghana es muy importante. Es una zona difícil, van a salir a ganar y será muy duro porque ambos juegan fuerte.

–¿Tenés miedo al debut?

–No. Uno sabe que convive con el error, pero trata de que no se manifieste. Lo que tengo es felicidad.

–¿Qué les pidió la Fifa?–Mantener controlado el juego brusco. Y hay una circular que advierte que no dejemos hacer la "finta".

"Finta". El disparador para que un periodista brasileño, que pasaba por ahí, metiera las narices. "¿Cómo que no habrá 'finta'?", preguntó. "No –contestó Baldassi–. En los penales no podrá haber amagues sobre el balón, como hacen ustedes".Sonrieron varios y Baldassi siguió con lo suyo. –¿Horacio Elizondo puso la exigencia muy alta? –El de Horacio es un legado muy grande. Pero voy a hacer mi historia personal. Es más, ya estoy en la historia del arbitraje argentino. Sería una ridiculez querer compararme con él.–Y ese movimiento cuando cobrás un penal, de agacharte e indicar con el brazo, ¿lo vas a hacer?

–Nos han pedido que seamos nosotros, a veces manteniendo una uniformidad. Es una cuestión estética. Ellos quieren que haga como un torero, algo de pasada, más suave.

Entonces llegó al final la foto oficial. “Dale Ruiz, vení”, gritó. ¿Quién? Baldassi. El cordobés es el alma del grupo, lo dicho por Stark. “Dale, que faltás vos”, le pedía “la Coneja” al colombiano cuando todos los árbitros estaban listos para el clic. Su voz con acento mediterráneo cruzó medio Kievits y los periodistas argentinos se rieron, cómplices.

Luego, el silencio. Ni el cordobés, ni nadie podrá volver a hablar con la prensa hasta que termine el Mundial (o su actuación). "Si lo hacemos, nos sacan", aclaró antes de perderse en el resort. En medio de la nada.

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