El real objetivo de Talleres
Una vez que se consumó el 1-1 con San Lorenzo de Almagro y que Talleres quedó fuera de la Copa Sudamericana, las tensiones se aflojaron y surgieron los lamentos. Demasiados para un equipo que se había declarado divorciado de cualquier otro objetivo que no fuera el de mantener la categoría, ya que se trataba de la temporada del regreso, tras 12 años de ausencia en Primera División.
Sin embargo, después de aquel partido con el Cuervo y del que se jugó ocho días antes frente a Central, en Rosario, las expresiones fueron variando desde aquel objetivo único, del que nadie se había movido.
"Me siento en deuda, porque el equipo estaba para más. Lo sentía así”, dijo el entrenador Frank Darío Kudelka, después del 3-3 en el Gigante de Arroyito en el que su Talleres rindió a gran nivel, pero que, al no ganar, limitaba su acceso al torneo continental a una carambola. Luego, fue el propio presidente de Talleres, Andrés Fassi, quien también lo admitió, cuando acompañó a la división reserva del Albiazul en el festejo que se hizo en la sede de La Voz con motivo del título de campeón. Fue cuando se le preguntó si la presencia de un equipo con tres y hasta cuatro variantes por puesto sólo podría plantearse "no descender".
Finalmente, Emanuel Reynoso también remarcó que el equipo se había planteado clasificarse a “una copa”. Y esa era la verdad, Talleres se había fijado otro objetivo, aunque hubo que esperar al cierre de su participación para conocerlo.
Ahora, en el partido que vuelven a jugar Fassi y Kudelka, en la formación del cuarto plantel, la meta será la misma: ser protagonista y que el resultado sea el pase a una copa o la lucha por el campeonato. La permanencia del entrenador –una decisión que legitimó el trabajo que permitió lograr el doble ascenso y una identidad de juego, un beneficio colectivo e individual para sus jugadores, que llegaron a la “T” con un valor y ahora lo incrementaron en casi todos los casos– y de una base con Guiñazú, Herrera, Godoy, Gandolfi, Komar, Menéndez y, ahora, Palacios (seguirá por seis meses más), más la llegada de entre siete u ocho refuerzos, será la propuesta con la que surgirá el nuevo Talleres.
Lograr un estilo, y no perecer futbolísticamente en el intento, es uno de los retos más difíciles que hay. Talleres lo logró, después de un inicio errático, demostrando que si hay material y pericia en el DT, es posible, más allá de la coyuntura. Conociéndolo a Kudelka, el desafío empezará por ahí. Es su forma.
