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El otro Díaz de la Gloria

A Instituto se le fue Román, pero por alta Córdoba apareció Gonzalo, un mendocino del mismo apellido que fue clave en su debut en Tucumán.

03 de febrero de 2010 a las 10:29 a. m.
El otro Díaz de la Gloria
Díaz le cambió la cara a Instituto con su ingreso en Tucumán (Foto: Martín Báez / La Voz).

Son las 19. Pleno centro cordobés. La combinación de cemento con humedad es lo más parecido a un hervor a fuego lento. Baja del quinto piso un pibe, que se confunde con cualquier estudiante o turista mendocino (la tonada lo delata cuando habla). Esa "hilacha", de 1,68 ("Con botines y todo", se ríe), es Gonzalo Díaz, el delantero que fue gravitante para el triunfo de Instituto en Tucumán, en la noche del lunes último.Aunque jugó y sirvió para romper a la defensa y participó de la gestación de los dos goles del 2-0 a San Martín, el tombino de 19 años abre el paraguas: "Igual, no soy de hacer muchos goles. Más que todo estoy para asistir a los delanteros". Dice que diferentes técnicos lo acostumbraron "a jugar de volante adelantado por los costados, como un wing".

Al chico, hincha de Godoy Cruz, que pasó por las inferiores de Lanús y que no se pudo quedar en el Tomba porque ya había inscripto a sus cuatro refuerzos, le sienta bien la ciudad mediterránea. “Es parecida a Mendoza, en cuanto al clima”, pero reconoce que le falta un poco de verde. “Para eso tenés que conocer las sierras”, le sugiere un amigo.

Pero el pibe dice que luego de recibir las felicitaciones de Marcelo Bonetto, le reconoció al entrenador que necesita 10 días más de trabajo intenso para ponerse a punto.

Adrián es la companía que tiene "Gonzalito" desde el pasado viernes, cuando dejó un hotel de Alta Córdoba donde se alojaba, para mudarse al centro. "No salgo ni a caminar, prefiero quedarme viendo fútbol con el aire acondicionado", cuenta el chico que a principios de enero se entrenó un par de días con Gimnasia de Mendoza –del Argentino B– y que cuando abre la puerta de su departamento se escuchan los gritos alocados del relator de la TV Pública en la previa de Arsenal-Vélez.

Su esposa y su hijo llegarán en los próximos días. No los extraña tanto porque los lleva tatuados.

Cuando se le pregunta por el origen de su apodo “Mamut”, aclara enseguida: “Me lo pusieron en Godoy Cruz, ‘el Loco’ (Jorge Carranza), Caruso (Leandro, hoy en Vélez), Ibáñez (Nelson)... Es por mi contextura física”. Así, echó por tierra cualquier otra conjetura sobre el curioso alias.

Siempre bien predispuesto, se muestra tímido para las fotos en la plaza San Martín. “En Mendoza también hay una estatua de El Libertador, en el cerro La Gloria”, dice sobre el hermoso parque mendocino Cerro de la Gloria. Juego de palabras: un mendocino, con sed de triunfos deportivos.

Así es Gonzalo Díaz, "Gonzalito", "Mamut", o, para algún "nostálgico veraniego" hincha albirrojo, simplemente será "el otro Díaz", con el deseo de que Román no se extrañe tanto. En 28 minutos, el pollo bodeguero ya mostró cosas interesantes e, incluso, tiene hambre de gloria. 28 minutos

En menos de media hora, el petiso ligerito les armó un problemón a De Muner, Trotta, Montero o al que se cruzara para marcarlo. “Encará”, fue la orden de Bonetto. Tardó un par de minutos en acomodarse y, cuando la tuvo, se asoció y encaró. Tiene cosas interesantes el mendocino de 19 años.

2 asistencias

Aunque técnicamente serían una asistencia y la provocación de un error rival, la cuestión es que “Mamut” gestó los dos goles de la Gloria. El primero: luego de asociarse con Romero y Gagliardi, tiró el pase al medio (a Romero o Lázaro) y De Muner le ayudó. El segundo: asistió al “Chino” Romero.