El Messi que generamos los argentinos
El que habló este viernes pareció otro, sincero al cien por ciento y sin guardarse nada contra los detractores.
Habló Messi. Y no lo hizo en los medios más populares. No. Lo hizo en una radio nueva, con dos periodistas con los que tiene una buena relación y no se calló nada. Lo hizo ocho meses después de la derrota con Francia y tras seis partidos de ausencia con la selección.
Fue un Messi sincero, sin pelos en la lengua, con claros gestos de enojo y fastidio. No dejó tema por tocar, y se encargó de aclarar cada uno de las cuestiones de agenda que los argentinos nos ponemos a debatir en las redes sociales después de cada partido.
¿Este es el verdadero? Cuando se pide al capitán, ¿es con estos dichos con los que nos identificamos? El pibe de perfil bajo, que no le grita a los compañeros y no aparece en la finales distó mucho del que brindó una entrevista que no pasará inadvertida pensando en el futuro.
Este es otro Messi, uno que los futboleros no estamos acostumbrados a ver. Este es el Messi que generamos los argentinos.
Ese afán de rivalizar y comparar todo llevó a que un jugador que es indiscutido en todas partes del mundo (salvo en Madrid) termine pidiendo respeto ante la crítica despiadada e injustificada.
"No somos vende humo". "No soy un hijo de puta". "El que no me quiere me va a tener que seguir aguantando un poquito más". Fue el Messi más parecido a Maradona que se escuchó desde que está en la selección.
La cualidad más destacada de este rosarino de 31 años, multicampeón con el Barcelona, con millones en el banco y una familia que lo apoya, es que no se rinde nunca. Sí, en Estados Unidos dijo que no quería seguir, pero fue la tristeza por la tercera final perdida la que habló por él.
Lo cierto es que una de las mejores generaciones de futbolistas que dio el fútbol argentino terminará su ciclo peleada con la gente, alejada y desvalorizada. De esos, sólo quedan pocos "convocables". Sólo "la Pulga" será quien pueda cambiar el final.