El mejor Tevez, el único que importa
Entre sus historias, el fútbol les da un lugar especial a la de los regresos. Es una de las que más consume... En nuestra selección, los mejores relatos fueron escritos por Diego Maradona y sus reinvenciones permanentes, algunas inverosímiles como la última de sus vueltas en aquel repechaje ante Australia, para poder jugar en EE.UU. 1994.
Ahora es el turno de Carlos Alberto Tevez, a quien Gerardo Martino le dio la chance de volver porque le aporta ese desequilibrio, explosión y guapeza necesaria que es capaz de poner al servicio de un equipo. Como lo supo hacer en el Manchester City o la Juventus, ahora. Una versión similar a la que apareció en Boca con el ímpetu del que estaba desesperado por saciar el hambre de gloria. Ése que se veía cuando le brillaban los ojos, en el blanqueo de sus dientes y en esa guapeza que lo llevaba a soportar las patadas rivales y a levantarse inmediatamente.
Ese potrero a flor de piel que le permitió eludir los laberintos de Fuerte Apache y lo llevó a ser "el jugador del Pueblo". Una definición que lo acercó a la gente, pero que comenzó a alejarlo de la selección. "¿Vio cómo lo quieren? Como reconociéndole su condición de pueblo", supo decirle Marcelo Bielsa a su preparador físico Luis Bonini, mientras veían cómo el calentamiento de la selección (en la Copa América de Perú 2004) era seguido por 20 pibes.
El ego, actitudes poco profesionales (acusar una lesión para no ir a un partido con Brasil porque iba a ser suplente) y su incursión en la política (fue aliado de Scioli) gravitaron más que su juego en "el equipo de todos". "Jugar en la selección argentina te quita prestigio. No extraño a la selección; mirándola desde afuera estoy más contento", llegó a decir. Con laderos políticos y mediáticos, logró colarse en la nómina que iba a jugar la Copa América 2011, según confesó el entrenador Sergio Batista. Su paso fue sin pena ni gloria y su imagen es la de un jugador que jugaba con la camiseta fuera del pantalón. Hasta lento.
Su regreso actual fue genuino. El quiebre de cintura, los amagues, sus definiciones de primera, el freno y el arranque explosivo lo hicieron volver. Se trata del "mejor Tevez". El único que importa.
