El Malondón: digo gallina y me acuerdo del pollo
El domingo, mientras digería el pollo al disco que comimos en la casa de mi madre en honor a todas las mamis de la familia, me puse a ver Quilmes-River. Todo bien hasta que aparecieron dos gallinas blancas en la cancha del Cervecero. Algunos medios dijeron que se trataba de gallos y no de las parejas de estos, pero no es ese el punto.Hacía mucho tiempo que una hinchada no le tiraba gallinas a River. Es una práctica pasada de moda, anticuada si se quiere. Es parte de una época en la que no existían redes sociales y en la mayoría de las casas había un gallinero al fondo del patio.
Hoy no existe más aquello, por suerte, ya que generaciones enteras de argentinos cargaron toda su vida con el trauma de ver a la abuela degollando a estas aves y horas después servidas a la mesa en la cocción tradicional: hervida.
Menos mal que cayó en desuso aquella modalidad (la de tirar gallinas) porque hoy, con la locura que hay en las canchas, me imagino a las hinchadas tirándoles pizarrones y borradores a los de Racing; tenedores y ratas a Estudiantes; o patas de palo a Belgrano.
En fin, nada se supo de la suerte que corrieron las gallinas en la cancha de Quilmes y no sé por qué, pero digo gallina y me acuerdo del pollo al disco. Salud, mamá.
