El Malondón: aquí no se durmió
El viernes pasado me costó bastante conciliar el sueño. Primero porque un vecino organizó una fiesta en la que el cuarteto y la marcha retumbaban en mi dormitorio. Justo en mi casa, donde se respira rock. El otro motivo por el que no pude dormir es más terrenal, más futbolero.Resulta que jugué a ponerme en la piel del hincha de Belgrano horas después del empate en cero con Argentinos y de la jugada en la que Víctor Aquino quedó frente al arquero y optó por patear en vez de tocarla suavemente, de acariciarla hacia atrás, hacia al lugar donde entraban "Teté" González y Lucas Melano. Era el gol. Era el 1-0. Era la punta transitoria. Era el mejor momento para meterse definitivamente entre los de arriba y encarar los últimos metros del torneo con la ambición bien alta.Pero no, aquí no. Aquí no pasó nada. Aquí no hubo visión. Aquí no hubo pase atrás. Aquí no hubo festejos. Aquí no hubo héroes. Aquino arrancó la jugada como Messi y la terminó como yo: pateando al arco, con los ojos cerrados.
Así, entre la música y el intento de ponerme en la piel de los hinchas de Belgrano, se me fue la noche y aquí no durmió nadie: por Aquino y por la marcha. Y entre tanto insomnio, me pregunté: ¿Aquino habrá dormido?
